Ya son nueve las denuncias por abuso sexual contra el urólogo platense


Un urólogo que atendía en varios centros médicos de la región platense fue detenido acusado de “abuso sexual gravemente ultrajante” y de haber violado el protocolo de actuación en consultas de rutina para esa especialidad. El caso se inició con dos denuncias y horas después de conocido en los medios se presentaron otras siete presuntas víctimas en la Justicia.

Se trata de Pablo Francisco Colaci (44), soltero. La fiscal Betina Lacki lo imputó por abusar en su consultorio de un hombre de 51 años y de un adolescente de 15. Ambos dijeron que los sometieron a una serie de manoseos que incluyeron la masturbación.

Pero no fueron sus únicas víctimas y esta noche se sumaron nuevos testimonios. Fuentes del caso informaron a Clarín que dos hombres denunciaron hoy que sufrieron acciones abusivas por parte de Colaci. Uno de ellos era, además, alumno del médico que es jefe de Trabajos Prácticos en Medicina de la UNLP. Y más tarde lo hicieron otros cinco.

Un médico urólogo fue detenido en La Plata por abuso sexual.

Un médico urólogo fue detenido en La Plata por abuso sexual.

Médico especialista en Urología clínica y quirúrgica, Colaci fue detenido el martes en la Clínica De la Rivera, en la calle La Merced 286, de Ensenada, donde se secuestró una notebook, un celular y ficheros de pacientes.

El detenido por presunto abuso sexual se negó a declarar en la fiscalía. Por cuerda separada, el Tribunal de Ética del Colegio de Médicos platense comenzó a evaluar la conducta del profesional, confirmaron a Clarín en la entidad.

Según fuentes judiciales, los primeros denunciantes “no tienen ningún tipo de relación entre sí, ni siquiera se conocen”. Pero contaron situaciones casi idénticas registradas en distintos consultorios: en el privado y en un instituto médico.

La primera denuncia es del 27 de marzo de 2015 y ocurrió en uno de los consultorios de la Clínica De la Rivera. Fue durante un control de rutina sobre la próstata en la que Colaci habría abusado de su paciente de 51 años mientras lo revisaba. “Lo hizo acostar boca arriba, le bajó los pantalones y calzoncillos y se le sentó al costado para reclinarse sobre su cuerpo y colocarle una crema y gotas en su pene, comenzando a realizar maniobras de masturbación”, describió la fiscal en su pedido de detención.

El testimonio agregó que el médico le dijo que le estaba haciendo esa práctica porque necesitaba “sacar una secreción para muestras, y que para ello además “debía hacer fuerza con la cola”. El hombre le dijo a Colaci que se “sentía humillado, sin perjuicio de lo cual continuó con el mismo accionar”, indica el expediente.

Para la fiscal Lacki, esa conducta “es trascendentalmente vejatoria, no solo porque la misma excedía la práctica exigida por el protocolo de actuación de un médico urólogo para evacuar la consulta sobre el control de próstata, sino también por las circunstancias de su realización, configurando de este modo un sometimiento gravemente ultrajante”.

En el pedido de detención, la fiscal imputó a Colaci otro hecho en perjuicio de un menor de edad. Ese episodio fue el 9 de noviembre de 2016 en los consultorios “Prestigio Médico”, de calle 39, entre 18 y 19, de La Plata.

Las actuaciones se iniciaron en 2015 y los investigadores quedaron sorprendidos con la segunda denuncia ya que “los hechos ocurrieron, según el testimonio de ambas víctimas, exactamente en los mismos términos y del mismo modo”.

Después de que la Justicia recibiera la primera denuncia, se pidió a especialistas en salud informes sobre urología. Además, los instructores concurrieron a la Asesoría Pericial para que los médicos forenses analicen el relato de las víctimas y determinen si se trataba de un abuso.

“Se concluyó que lo que hizo el urólogo está absolutamente fuera de cualquier protocolo”, contó una fuente con acceso al expediente, quien graficó que “en los casos de fertilización, cuando el hombre debe dar muestra de semen tiene privacidad y lo hace solo”. Concluyeron que “jamás el médico le extrae el semen o masturba al paciente”.

Juan José Losinno, uno de los abogados del imputado, dijo a Clarín que “los hechos no se niegan, hubo tocamiento de penes porque es un médico urólogo. Si fuera otorrino, hubiese tocado la garganta de sus pacientes”, comparó.

“Acá lo que está en duda es si ese tocamiento fue a los fines de determinar si hay alguna enfermedad, como todo médico urólogo, o si hubo una intención extra. Vamos a comprobar que no hubo una segunda intención”, agregó el defensor. Explicó que aportará testimonios de otros especialistas sobre las características de estas prácticas.



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