Un acuerdo que busca restablecer la confianza



Hace horas nomás que terminó la conferencia de prensa en la que Nicolás Dujovne y Federico Sturzenegger anunciaron los detalles del enésimo acuerdo de Argentina con el FMI.

Y, sí, así somos los argentinos. Pasamos de las relaciones carnales con EE.UU., a cancelar en efectivo la deuda con el fondo, a volver a sellar un acuerdo con el organismo internacional como una vía para resucitar o mantener a flote lo que queda del gradualismo.

¿Qué le vamos a hacer?

Ahora lo importante es lo importante: ¿funcionará esta vez?

•La pata fiscal

Lo primero que busca este acuerdo es restablecer la confianza en la sostenibilidad del programa de estabilización que emprendió Argentina en diciembre de 2015.

Al principio, como el mercado financiaba cualquier cosa producto de un “tsunami de liquidez” internacional, el gradualismo pareció una estrategia sensata.

Sin embargo, en cuanto cambió un poco el viento externo, los más vulnerables comenzaron a padecer, y Argentina estaba primera en la fila.

Es por esto que cualquier anuncio oficial tenía que atacar el problema madre de la sostenibilidad Argentina: el déficit fiscal.

Este acuerdo impone acelerar el ritmo al cual se ajusta el déficit. Las metas del resultado primario se reducen en casi un punto del PBI para 2019 (pasando de 2,2% a 1,3% del PBI) y alcanzarían el equilibrio en 2020.

¿Dónde se reducirá el gasto para alcanzar este objetivo? Fundamentalmente en lo mismo que hasta ahora: subsidios económicos, obra pública, y salarios del personal del Estado.

•Los anuncios monetarios

La otra pata importante del anuncio fue la de la inflación. Al igual que en diciembre de 2017, se anunció un nuevo cambio en las metas, que vuelven a relajarlas. Ahora este cambio se da en un contexto diferente.

De acuerdo con la experiencia internacional -y específicamente, de América Latina (ver aquí)- el triunfo en la batalla contra la inflación se consiguió con reformas monetarias que tenían 4 pilares principales:

1) Mandato claro y estrecho para el Banco Central.
2) Independencia del organismo.
3) Autonomía en la Implementación de su Política Monetaria.
4) Rendición de Cuentas.

Todos estos puntos hacen a la credibilidad de un Banco Central y, por tanto, facilitan la tarea de bajar la inflación.

En Argentina, a partir de diciembre de 2015, nuevas autoridades tomaron el control del organismo, y fueron moviéndose en esa dirección. Sin embargo, la Carta Orgánica del Organismo nunca se modificó, por lo que el punto (1) nunca se cumplió.

Además, el gradualismo que exigía impresión de pesos para financiar (al menos en parte) el déficit fiscal, vulneraba el punto (2).

Y, por último, el 28 de diciembre dinamitó el punto (3).

Así, bajar la inflación todavía era posible, pero con una exageración de fortaleza del BCRA que llevaba indudablemente a pagar tasas de interés cada vez mayores.

Los anuncios de ayer van todos en el sentido de darle más independencia y credibilidad al Banco Central, al tiempo que cortan de cuajo la emisión monetaria. Si hasta ahora, Sturzenegger emitía pesos que después absorbía con Lebac, ahora directamente dejará de emitirlos.

Los anuncios de menor financiamiento monetario al tesoro refuerzan el pilar 1, mientras que los proyecto de Nueva Carta Orgánica que se enviará al congreso refuerzan los puntos 2 y 3.

Además, el Banco Central ya dejó claro que no habrá reducción de tasas hasta tanto no haya señales claras de que la inflación ya está bajando. Es decir, se aprendió la lección del 28D y se enterró cualquier vestigio que de esa fecha quedara vivo.

El acuerdo con el FMI no llevará a la Argentina a ser “una víctima del ajuste”. De hecho, lo que hace es evitar un ajuste mayor del gasto, pero fundamentalmente evitar la crisis que hubiésemos sin duda tenido producto de la caída en la confianza de los inversores.

2018 no será un buen año. Ahora si se cumple con los anuncios realizados, Argentina tendrá una nueva chance de establecer bases más sólidas para su crecimiento.

A mi gusto personal, todavía faltan muchas reformas “de fondo” (como la apertura comercial, flexibilización del mercado laboral y redefinir el rol del estado en la economía). Ahora esto es un comienzo, y una respuesta directa a las causas que nos llevaron a esta crisis.

Veremos.




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