Trump corta ayuda a los países que dejaron pasar la caravana















Fuente: AFP


Anunció que reducirá la asistencia a Guatemala, Honduras y El Salvador por el avance del grupo de migrantes que quieren llegar a la frontera con EE.UU.




WASHINGTON.- Molesto por el avance de la caravana de más de 7000 centroamericanos hacia Estados Unidos, y envalentonado en plena campaña electoral, el presidente Donald Trump recicló su retórica ácida contra los inmigrantes y anunció que recortará la asistencia a Guatemala, Honduras y El Salvador porque no lograron frenar el éxodo desde una de las regiones más violentas hacia la primera economía mundial.





























Cuando faltan dos semanas para que ponga en juego el control del Congreso en las urnas, Trump reforzó su azote verbal a la caravana al afirmar, sin brindar evidencias, que entre los migrantes había “criminales”, miembros de la pandilla MS-13 y personas “desconocidas” de Medio Oriente, y que había alertado al ejército de que se trataba de una “emergencia nacional”.

La última movida de Trump representa la escalada más contundente en contra de los migrantes que avanzan en México y Guatemala hacia la frontera sur de Estados Unidos huyendo de la pobreza y la violencia. Trump, que había presionado a los países de Centroamérica para que frenaran el éxodo, decidió concretar ahora una de sus principales amenazas al cerrar la asistencia financiera, un giro en la política exterior de la Casa Blanca que tensa los lazos con América Latina y podría incluso llegar a agravar los problemas que llevaron a los migrantes a emprender su viaje al norte.















“Guatemala, Honduras y El Salvador no pudieron hacer el trabajo de impedir que las personas salgan de su país y lleguen ilegalmente a los Estados Unidos. Ahora comenzaremos a reducir, o reducir sustancialmente, la masiva ayuda extranjera que se les da habitualmente”, tuiteó el presidente.















Estados Unidos tiene prevista una asistencia por unos US$182 millones para Guatemala, Honduras y El Salvador para el corriente año fiscal, casi todos fondos destinados a programas de desarrollo económico, según cifras del Departamento de Estado. Trump dejó fuera de su anuncio a México, un socio estratégico de Washington.




Marroquín duerme acompañada de Dariana y Sofía
Marroquín duerme acompañada de Dariana y Sofía Crédito: Daniele Volpe/The New York Times





“No hicieron nada por nosotros. ¡Nada!”, se quejó Trump en un breve intercambio con la prensa en los jardines de la Casa Blanca, al lamentar los “cientos de millones de dólares” girados a los tres países centroamericanos. Luego, dijo que si los periodistas llevaran cámaras a la caravana encontrarían “de todo”.








“Van a encontrar MS-13, van a encontrar gente de Medio Oriente, van a encontrar de todo. ¿Y saben qué? No vamos a dejar que entren en nuestro país”, advirtió.

Fiel a su retórica xenófoba y a sus mensajes que vinculan la inmigración con el delito, uno de los sellos de su campaña presidencial y ascenso político, Trump ya había dicho más temprano en otro tuit que dentro de la caravana había “delincuentes” y “desconocidos” de Medio Oriente, una mención que pareció sugerir la presencia de terroristas.








“Lamentablemente, parece que la policía y los militares de México no pueden detener a la caravana que se dirige a la frontera sur de Estados Unidos, donde delincuentes y desconocidos de Medio Oriente están mezclados. He alertado a la patrulla fronteriza y al ejército de que se trata de una emergencia nacional. ¡Deben cambiar las leyes!”, afirmó el mandatario en otro tuit.

La nueva ofensiva de Trump ocurrió horas antes de un acto de campaña en Texas, uno de los principales estados de ingreso de los migrantes por la frontera sur, donde el magnate compartió el escenario con el senador Ted Cruz, quien busca la reelección y ha enfrentado una dura campaña por parte del congresista demócrata Beto O’Rourke.

La política migratoria es uno de los temas más polarizantes en Estados Unidos, y la dura retórica contra los extranjeros ha sido una de las grandes banderas de Trump, quien llegó a la Casa Blanca con la promesa de construir un muro a lo largo de la frontera con México. Pocos temas encienden a sus seguidores más que la inmigración. Los republicanos suelen tener una mirada más negativa sobre los inmigrantes que los demócratas, a quienes Trump les achaca, cada vez que puede, promover una política de “fronteras abiertas”.

La drástica decisión del magnate llegó luego de que intentó de todas las maneras posibles frenar la llegada de miles de inmigrantes que escaparon de sus países en busca de un futuro mejor. En una caminata que ya lleva días, bajo el sol o las condiciones climáticas que sean, los migrantes se las han arreglado como han podido para continuar su éxodo. Guatemala, Honduras y El Salvador son países azotados por la narcoviolencia. En América Latina, una de las regiones más violentas del mundo, las tasas de homicidio de estos países están al tope del ranking de países.

La situación de la caravana fue notada por la ONU, que urgió a los países a trabajar con la agencia de refugiados del organismo para asistir a los migrantes. La ONU despachó un equipo de emergencia a la frontera entre México y Guatemala. La caravana aún está a casi 2000 kilómetros de su destino.

Uno de los líderes de la caravana, Denis Omar Contreras, dijo que en el grupo no había terroristas. Carlos Leónidas García Urbina, un hondureño de 28 años que se unió a la caravana apenas supo de la marcha, se mostró decidido a terminar el viaje. “Vamos a la tierra prometida”, dijo.


Llamado de Peña Nieto

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo ayer que la caravana de migrantes que se encuentra en el sur del país y que entró de forma ilegal “difícilmente” podrá llegar a Estados Unidos como se propone. “Otra vía que no sea mantenerse en apego a la legalidad difícilmente les permitirá a los integrantes de esta caravana cumplir con su objetivo”, manifestó el mandatario durante un acto público. Peña Nieto instó a la caravana a imitar a los más de 1000 inmigrantes que decidieron obedecer al llamado de las autoridades mexicanas y solicitar formalmente el refugio en el país, un trámite que puede tardar hasta tres meses.


















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