Tres ex jefes de la Bonaerense, a indagatoria por “encubrimiento” en el caso Candela – 03/12/2018


En mayo pasado, la causa por el crimen de Candela Sol Rodríguez (11) dio un giro impactante: el capo narco Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, el informante policial Héctor “El Topo” Moreyra y el policía Sergio Chazarreta fueron acusados y procesados por el secuestro y homicidio de la nena, en agosto de 2011. Los tres quedaron a un paso del juicio oral por un caso impactante que tuvo como motivación una sangrienta venganza narco contra el padre de la víctima.

Ahora, cuando el año casi termina y falta menos de un mes para la feria judicial, las sorpresas siguen. Según pudo chequear Clarín, antes de las fiestas pasarán por el despacho del fiscal Mario Ferrario- a cargo de la investigación- tres ex jefes de la Policía Bonaerense, máximos responsables de la Fuerza al momento del crimen.

Roberto Castronuovo, ex jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense, durante el caso Candela.

Roberto Castronuovo, ex jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense, durante el caso Candela.

La lista de llamados a indagatoria por el delito de “encubrimiento agravado” impresiona. En ella está quien era el número uno de la Bonaerense al momento del homicidio, Juan Carlos Paggi; su segundo (y quien lo terminó reemplazando a fines del 2011) Hugo Matzkin; y cierra la ronda Roberto Castronuovo, ex jefe de Investigaciones y protagonista de uno de los episodios más oscuros relevados en el expediente.

Los tres fueron protagonistas de alto perfil durante los 10 días (del 22 al 31 agosto) en los que Candela estuvo secuestrada. Horas y horas de grabaciones periodísticas mostraron a Matzkin y Paggi instalados en un ómnibus usado como búnker y estacionado en la parte de atrás de la comisaría de Villa Tesei (Hurlingham).

El narcotraficante Miguel Angel "Mameluco" Villalba.

El narcotraficante Miguel Angel “Mameluco” Villalba.

Nada pasaba, nada se hacía, nada se movía sin que ellos lo supieran y avalaran. Por eso, por su responsabilidad estructural -y porque no podían desconocer cómo la investigación fue desviada y obstaculizada-, el fiscal Ferrario los indagará por un delito que contempla hasta siete años de prisión.

Un caso un poco más complejo es el de Castronuovo. Poco antes del secuestro de la nena, el jefe policial mantuvo una reunión con “El Topo” Moreyra y le ofreció que entregara a “Mameluco” Villalba, quien por entonces era uno de los prófugos más importantes del país.

Candela Labrador y el retrato de su hija asesinada, Candela Sol Rodríguez (11), durante el juicio en el que hubo tres condenas. Foto Diego Díaz

Candela Labrador y el retrato de su hija asesinada, Candela Sol Rodríguez (11), durante el juicio en el que hubo tres condenas. Foto Diego Díaz

Ahí está, según el planteo de Ferrario, el origen del móvil del crimen de Candela: “Mameluco” terminó siendo detenido 10 días antes del secuestro de la nena, pero no a manos de la Bonaerense, sino de la Federal.

De acuerdo a la acusación, Moreyra entregó a Villalba a los federales y para disimular su “entregada”, instaló la versión de que el narco había sido traicionado por “Juancho” Rodriguez, papá de Candela.

Sobre este punto, desde la reunión “Topo”-Castronuovo, hasta las mentiras de Moreyra, se recogieron todo tipo de testimonios, muchos de ellos durante el primer juicio oral del caso, que terminó con tres condenados. Y tal vez el más llamativo de todos fue el del propio “Juancho” Rodriguez, quien contó (cuando su hija aun estaba en cautiverio) que Moreyra andaba diciendo por ahí que él entregaba gente a la Policía Federal.

Héctor "El Topo" Moreyra. 
Fotos Alfredo Martínez

Héctor “El Topo” Moreyra.
Fotos Alfredo Martínez

Entre los escándalos que quedarán para siempre grabados en la historia de este caso, está el hecho de que la propia Policía fue la que -con la nena aun secuestrada- buscó a Moreyra para que (como buchón) ayudara a buscar pistas sobre los autores del secuestro.

Un disparate que, con los años, llegó a quedar en descubierto, al punto de que, según Ferrario, “El Topo” fue uno de los dos hombres que secuestró a Candela, aprovechando que ella lo conocía. El otro fue el policía Chazarreta, esposo de su prima y dueño de la camioneta en la que atraparon a la víctima.



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