«Te vendieron a vos», la frase previa a la locura en el vivero de Rafael Calzada – 09/10/2019


La mañana de terror duró cinco horas. A las 9.20 entraron al vivero de Illia y 12 de Octubre, en Rafael Calzada, al sur del Conurbano. Sabían que abría a las 10 y aprovecharon para entrar antes de que llegaran los proveedores. Al menos eso empezaron a reconstruir el día después del doble homicidio. Todavía no está claro cuántas personas participaron del hecho y ahora se analizan las cámaras de seguridad.

«Podría haber sido una masacre todavía peor», coincidían los vecinos que vivieron la tensión del operativo montado en la esquina del barrio. Es que según declararon las sobrevivientes, Jonathan Emanuel Godoy, de 27 años, entró directo a matar.

Todos sabían que el negocio abría a las 10. «Mi mamá cuenta que el ladrón le decía ‘te vendieron a vos‘», afirma Greta, que todavía no puede creer lo que ocurrió en su casa.

Vicente Oscar Gramuglia (67), el dueño del vivero que murió durante el asalto y toma de rehenes en Rafael Calzada, junto con su esposa Gladys Rodas (77).

Vicente Oscar Gramuglia (67), el dueño del vivero que murió durante el asalto y toma de rehenes en Rafael Calzada, junto con su esposa Gladys Rodas (77).

El vivero «Las Acacias» lleva más de 32 años en este sitio. Ahí la mayoría conocía al matrimonio de Gladys Rodas (77) y Oscar Gramuglia (67). Este miércoles hicieron una marcha para pedir justicia y dudaron que «Carlitos», o Juan Carlos Martínez (66), el amigo de la familia que vivía en la casa hacía más de 15 años y que murió en el ataque, haya sido «el entregador», como barajó la Policía. Para ellos «le sacaron información».

Lo cierto es que el miércoles los peritos se llevaron los videos de las cámaras de seguridad que dan al exterior del vivero para terminar de confirmar cuántas personas participaron del episodio. Gladys y Mabel, una empleada doméstica que llegó a la casa alrededor de las 9.30, sólo vieron a Godoy durante el robo.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

«No está descartado que hayan sido más, él todo el tiempo les decía que habían entrado tres, pero mi mamá no los vio«, detalló Greta (46). Para los investigadores, eso podría haber sido falso y por eso mató a los dos hombres apenas llegó, porque estaba solo y no tenía manera de reducirlos.

Pero si lo que dijo era cierto, los dos cómplices siguen prófugos y aún no hay indicios que permitan identificarlos.

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A Gladys no la mataron, sospechan, para que pudiera indicar dónde estaban las cosas de valor. Pero sí la hirieron con un corte profundo en el cuello, a la altura de la clavícula. La mujer se escondió en el baño y avisó su hija a las 11.20.

«La tuvieron dos horas encerrada revolviendo toda la casa, dejó todo tirado. Llenó valijas con carne y yerba, cosas increíbles«, se sorprendió Greta, que es abogada y está siguiendo la causa paso a paso.

Como su mamá tenía el celular escondido en la cintura, cuando le permitieron ir al baño pudo pedir ayuda. La Policía llegó alrededor del mediodía y con la llave de Greta logró entrar a la propiedad, en la que hay dos casas, el vivero, un garaje y una oficina donde funciona un estudio jurídico, todo conectado desde adentro.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

Mientras Godoy hablaba con un negociador de la Bonaerense, Gladys logró escapar por una oficina a las 12.30.

Mabel, la empleada, se escondió en un baño en cuanto el ladrón se atrincheró otras dos horas. Por otra puerta lograron rescatar a Luis Gramuglia (74), que es discapacitado y tiene problemas de movilidad. Godoy intentó degollarlo con un cuchillo que le lesionó la faringe y lo dejó gravemente herido. Lo sacaron por otra puerta y gracias a eso sobrevivió.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

Asalto y toma de rehenes en un vivero de Rafael Calzada. Foto Juan Manuel Foglia.

Todo terminó alrededor de las 14.30 y las horas parecían eternas: «Fueron cinco horas de una pesadilla que todavía no terminó. Mi papá era todo, yo tenía mucha relación con él. No lo puedo creer», se lamentó Greta.

A partir de las imágenes de las cámaras de seguridad ahora determinarán si hubo más personas involucradas. La investigación está en manos de la fiscal Laura Alfaro, de la UFI N°11 de Lomas de Zamora. 

EMJ



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