Roger Waters en La Plata: minuto a minuto de un show impactante















A la espera del primero de los dos shows que dará el músico en la Argentina, la pantalla atraviesa todo el campo y será una de las protagonistas de la noche



Una enorme pantalla atraviesa todo el campo y une los extremos de las plateas. Aún no comienza el show, el primero de los dos que


Roger Waters
ofrecerá como parte de su extenso


Us + Them Tour
, la gira que repasa las canciones más gloriosas que Pink Floyd compuso en los 70, aquellas de sus discos
Animals,
The Wall, Wish You Were Here y
The Dark Side of the Moon.





























El mar está en el horizonte de la pantalla que está llamada a ser una de las protagonistas de la noche. Contemplado ese mar hay alguien, una mujer, un hombre. Y todos nosotros, más de 40.000 personas.



Más de 40.000 personas presentes en el Estadio Único de La Plata
Más de 40.000 personas presentes en el Estadio Único de La Plata Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford












Con “Breathe” comienza la función y con el clásico de PF empieza el arsenal de propuestas para los cinco sentidos. La pantalla devuelve imágenes icónicas de
El lado oscuro de la luna y de los diversos discos a reinterpretar, a releer y a disfrutar a cuatro décadas de sus lanzamientos.















Lluvia de relojes. Es tiempo de la melancolía que propone “Time”. La banda abre sus alas para desplegar todas sus virtudes. Waters canta su clásico como si lo hiciera por primera vez.

Con “The Great Gig in the Sky” nuestros ojos se posan en el cosmos y nuestros oídos en las exquisitas voces de las coristas, Jess Wolfe y Holly Laessig, líderes de la banda Lucius.








El show gana en dramatismo con “Welcome to the Machine”. La pantalla se tiñe de rojo, ruedan cabezas y Waters sube su voz. Ahora suena urgente. Ajustada, la banda cabalga a su alrededor.








La imagen contemplativa del hombre mirando al mar se vuelve roja y todo se transforma en cosmos. La gente se siente flotando envuelta por el sonido de
Speak to me y todo se tiñe de oscuridad en
One of these day. Empieza la curva ascendente del concierto cuando suena
Time (uno de los grandes temas de
The Dark Side of the moon) y todos los relojes van contando las horas del breve paso del ser humano por el planeta.

Las canciones escritas hace varias décadas tocan temas sin resolución por la especie humana. Suena
Breathe, otra de las secuencias psicodélicas de su emblemático disco, mezclada con voces del presente. El músico recrea a la perfección el sonido de los discos de Pink Floyd, claro que sin Gilmour. Esa es la clave de este nuevo viaje que propone Waters.









Welcome the machine impacta en sus visuales y ese mar rojo sangre del que salen miles de manos aplastadas por un submarino. El increscendo de la música y esos órganos psicodélicos le dan el carácter dramática de una aria de ópera.

Waters cambia el clima con
Deja vu, una balada acústica de su último disco donde el mundo, las calles y la vida parece vigilada desde un drone, como lo anticipo Orwell en 1984.

Waters camina, minúsculo, ante esa enorme pantalla como si quisiera resaltar todo el tiempo la pequeñez del ser humano frente a las fuerzas de la naturaleza y la finitud de la vida.


















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