Ricardo Lagos y las enseñanzas de una pelea contra la indigencia – 15/06/2019


Ricardo Lagos llegó al gobierno chileno en marzo de 2000. Antes había sido ministro de Obras Públicas y de Educación de la Concertación durante la gestión primero de Patricio Aylwin y luego de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ambos demócrata cristianos. No eran aquellos buenos momentos para el flamante mandatario. Había un 40 por ciento de pobreza en todo el país y la indigencia rondaba hasta el 14 por ciento.

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Los primeros pasos fueron buscar aliviar esa crisis social. Lagos recuerda que “la pobreza la bajamos bastante rápidamente pero llegó a alrededor del 20 por ciento y se trancó ahí. La indigencia se quedó y no bajaba. Pudimos recortarla pero seguía alta, en torno al 7 por ciento”.

Combatir esas cifras eran un desafío complicado. Lagos con su equipo indagaron quienes conformaban ese seis por ciento, unas 225 mil familias que carecían de todo. “Descubrimos que esa indigencia era tan pobre que ni siquiera sabía los derechos que les correspondían”.

La Concertación venía dando una llamada “beca de retención”, que era un subsidio para aquellas familias que evitaban que sus hijos desertaran de las escuelas y siguieran estudiando. “Este pequeño incentivo usted lo podía demandar por derecho, pero cuando llegué a la presidencia me di cuenta de que muy pocos lo pedían porque no lo conocían. Había un conjunto de políticas sociales y no las conocían. No sabían siquiera de la pensión solidaria que daba el Estado”.

El gobierno logró salir de ese callejón a través de un programa que se denominó Chile Solidario que se hizo cargo de los indigentes. “Les dábamos a esas personas un apoyo familiar y los guiábamos para que supieran qué podían hacer.” El escollo en el camino era que esos fondos podían convertirse en una herramienta de clientelismo. “A esas familias les enviábamos un cheque a fin de mes . Para intentar eludir el clientelismo “dejamos que sean los alcaldes de todas las corrientes políticas quienes se ocuparan de esto. Hubo un gran debate, pero con este sistema ese 13 por ciento que teníamos que había bajado con esfuerzo a 6 ó 7% se redujo a 2,5% y la pobreza, que se había estacionado en 20 por ciento, se redujo a 13% en todo el país”.

La figura política de este socialdemócrata tenaz, que fue uno de los principales líderes que combatieron a la dictadura militar, se fortaleció con ese tipo de programas. Pero adicionalmente con los avances en infraestructura que logró desde un espacio pragmático: por los beneficios de los acuerdos de libre comercio que negoció con EE.UU. y la Unión Europea.

Lagos defendió la idea pragmática de que Chile necesitaba el mundo y no debía aislarse. Durante su gestión especialmente, pero también en las de sus socios de la Concertación, incluso su sucesora Michelle Bachelet, el país trasandino multiplicó los acuerdos de intercambio comerciales y de servicios con un amplio racimo de países. Durante los gobiernos de la Concertación se dieron, además, los pasos para la formación de la Alianza del Pacífico, un acuerdo de integración entre Chile, Perú, Colombia y México que se ha propuesto acoplarse al Mercosur, el bloque sudamericano al cual Lagos agregó a Chile como Estado asociado.



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