Prisión perpetua para el joven estudiante que salió de la cárcel y volvió a matar – 12/08/2019


En 2008 recibió una pena de 13 años de prisión por matar a su pareja. Ocho años después, gozando de salidas transitorias y en una historia atravesada por el narcomenudeo, volvió a cometer un crimen. Esta vez la víctima fue un joven deportista. Por ese nuevo episodio la Justicia de Rosario condenó este lunes a prisión perpetua a Andrés Soza Bernard, un joven de 33 años de una familia acomodada que estudiaba Ciencias Económicas en una universidad privada.

La fiscal que trabajó el último caso, Georgina Pairola, describió como «un atroz crimen» el que sufrió Fabricio Zulatto, un joven de 21 años que jugaba futsal en Newell’s. Soza Bernard lo conoció apenas dos meses antes.

La investigación concluyó que le vendía a Zulatto drogas para consumo personal. Se estima que mantuvieron una discusión y que por eso planificó el homicidio. Para concretarlo lo llamó por teléfono, le propuso encontrarse y lo llevó a un búnker de drogas ubicado en la zona norte de Rosario.

Segunda víctima. Fabricio Zulatto (21) era fanático de Newell's. En la foto, en sus últimas vacaciones en Río de Janeiro.

Segunda víctima. Fabricio Zulatto (21) era fanático de Newell’s. En la foto, en sus últimas vacaciones en Río de Janeiro.

El cuerpo de Fabricio Zulatto fue encontrado en el pozo ciego una vivienda de Rosario. (Juan José García)

El cuerpo de Fabricio Zulatto fue encontrado en el pozo ciego una vivienda de Rosario. (Juan José García)

Con la ayuda de un cómplice lo golpearon, lo ejecutaron con tres disparos en la cabeza y lo enterraron en una letrina de la precaria casilla. La familia, los amigos y la policía buscaron a Zulatto durante dos días. La Justicia, tras los primeros días de investigación, determinó que Soza Bernard se dedicaba a la venta de estupefacientes al menudeo. Zulatto y un grupo de amigos le compraban marihuana. Era la única vinculación que tenían.

Unas semanas antes del crimen Zulatto y Soza Bernard discutieron. Nunca quedó claro el tenor de esa pelea. El homicida le advertía a los amigos de la víctima, a través de un mensaje de texto, que podría matarlo. «Tengo ganas de pegarle un tiro», anticipaba. Soza Bernard desconfiaba de él.

«Fabricio tal vez hizo un comentario que nosotros denominamos desafortunado y que encendió la ira de Soza Bernard, que es una persona evidentemente irascible, con características particulares que se habían evidenciado en el anterior crimen (Ndr: el de su pareja). Eso puso en marcha el plan criminal», explicó la fiscal Pairola.

El homicida le prometió 20 mil pesos a una persona para que cometiera el crimen. Este lunes fue condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio calificado por haber sido cometido por precio o promesa remunerativa agravado por el uso de arma de fuego. La misma pena, por ser considerado coautor, recayó sobre Omar «Pilo» Motier, de 34 años, a quien le ofreció la recompensa para que lo ayudara a deshacerse de Zulatto.

Un tercer hombre, que habría colaborado para ocultar el cuerpo y que en el momento del crimen vendía drogas para Soza Bernard, declaró como arrepentido. Fue imputado por encubrimiento agravado. Al obtener la prisión preventiva, tres años atrás, se fugó y por el momento no fue atrapado.

En 2008, familiares y amigos de Gabriela Nuñez marcharon para pedir justicia. Soza Bernard, su novio, fue condenado a 13 años por el crimen.

En 2008, familiares y amigos de Gabriela Nuñez marcharon para pedir justicia. Soza Bernard, su novio, fue condenado a 13 años por el crimen.

El nombre de Soza Bernard invadió las crónicas policiales en agosto de 2008. Su pareja, Gabriela Núñez, le advirtió a una amiga que el muchacho podía asesinarla. «Andrés me quiere matar», alcanzó a decirle a través de un mensaje de texto. Su temor se cumplió. La asesinó de un disparo en la cabeza cuando salía de una clase de inglés y esperaba el colectivo. La chica tenía 16 años.

Marcha "Rosario Sangra", en septiembre de 2016. (Juan José García)

Marcha «Rosario Sangra», en septiembre de 2016. (Juan José García)

La conducta de Soza Bernard en prisión era ejemplar y logró salidas transitorias antes de lo previsto. La ley le permitía solicitar ese beneficio al cumplir dos tercios de la condena. Sin embargo, gracias a sus estudios en la cárcel -realizó cursos de comercio exterior y como despachante de aduanas- salió 19 meses antes de lo pautado. Dos años y medio después asesinó a Zulatto.

El crimen de Zulatto fue uno de los desencadenantes de las multitudinarias marchas que se organizaron en la ciudad por la inseguridad, en agosto y septiembre de 2016. El movimiento, denominado «Rosario Sangra», logró convocar a miles de personas en las calles para reclamar medidas contra la problemática.

Rosario. Corresponsalía.

DD

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