Por primera vez, hablan los dos condenados a perpetua por el doble crimen de Unicenter


Desde la cárcel

A días de que Casación confirmara sus condenas por matar a dos narcos colombianos en julio de 2008, Víctor “El Pelado” Ovejero Olmedo y Jorge “El Zurdo” Moreyra dicen ser inocentes.


Víctor Hugo Ovejero Olmedo (49). Alias «El Pelado», condenado en el juicio por el doble crimen de Unicenter.

«Sí, capaz que me confundí. Capaz que tendría que haber contado antes algunas cosas. Pero si lo hubiera hecho ¿estaría vivo, estaría viva mi familia?», plantea a Clarín Jorge «El Zurdo»Moreyra (49) desde el Complejo Penitenciario I de Ezeiza.

«Yo no fui un angelito ni nada por el estilo: hice salideras bancarias, robé joyerías en España. De eso me hago cargo. Pero ni sicario ni barrabrava de Boca, eso no. Yo no maté a nadie», sostiene Víctor «El Pelado» Ovejero Olmedo (50) desde «la villa» del Complejo Penitenciario II de Marcos Paz.

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Hace apenas unos días los jueces Mariano Borinsky, Carlos Carbajo y Gustavo Hornos -integrantes de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal- confirmaron la condena a prisión perpetua contra ambos.

Las había dictado en agosto de 2018 el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín por uno de los casos policiales más emblemáticos de los últimos años: el asesinato en pleno estacionamiento del Unicenter Shopping, de Martínez, del narco paramilitar colombiano Héctor Edilson Duque Ceballos (alias «Monoteto», de 35 años) y su guardaespaldas Jorge Quintero Gartner (36).

El momento en que los tres colombianos van hacia el auto en estacionamiento del shopping Unicenter. Dos de ellos terminarían asesinados.

El momento en que los tres colombianos van hacia el auto en estacionamiento del shopping Unicenter. Dos de ellos terminarían asesinados.

Puede parecer extraño, pero a los dos condenados la noticia les cayó como una bomba. No la esperaban. Y encima la confirmación de una condena que significa 35 años tras las rejas llegó en pleno arranque del coronavirus​.

Esto los obligó a aislarse aun más de lo que ya se está aislado en una cárcel. Y preocupó especialmente a Ovejero Olmedo, que está en una unidad que queda muy lejos de donde vive su familia. Por eso viene reclamando que lo trasladen al penal de Devoto, para poder ver a sus hijos.

El juicio por el doble crimen de Unicenter. Foto: Luciano Thieberger.

El juicio por el doble crimen de Unicenter. Foto: Luciano Thieberger.

Desde su encierro, y por primera vez en 12 años, los dos hombres señalados como sicarios y barrabravas de Boca Juniors se pusieron de acuerdo para dar una entrevista periodística. Su único recurso para tratar de dar vuelta el fallo es llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y lo van a intentar.

Tal vez con esta esperanza en la cabeza decidieron hablar. Por separado, cada uno a su estilo, contestaron las preguntas básicas del causa: ¿Por qué sus teléfonos se accionaron en lugares clave el día de los crímenes? ¿Cuál es al razón de que se hablaran tanto el día de los homicidios? ¿Por qué el piloto Matías Miret -que estuvo preso en España por tráfico de drogas- declaró que «El Pelado» se jactaba del doble crimen cuando compartieron encierro en España? Si son inocentes ¿por qué lo dicen públicamente recién ahora?».

«El Zurdo»

Jorge Daniel Moreyra (49). Alias "El Zurdo".

Jorge Daniel Moreyra (49). Alias «El Zurdo».

Tal vez lo que más complicó a Moreyra en la causa Unicenter fue que su teléfono fue tomado a lo largo de todo el 24 de julio de 2008 haciendo el mismo recorrido que las víctimas. Primero en el country Aires del Pilar (donde los colombianos vivían), luego en Capital Federal y finalmente en la zona del shopping en Martínez.

-Si sos inocente, como asegurás, ¿por qué el día de los crímenes hiciste el mismo recorrido que las víctimas?

-Lo voy a explicar. El día anterior yo había vuelto de Uruguay con cuatro relojes de oro, importantes, para vender. El 24 me fui al trabajo (su estación de servicio en Villa del Parque) porque pensaba vendérselos a unos gitanos amigos. Entonces aparecieron estos chicos…

-¿Quiénes?

-Yo los conocía como «Chimba» y «Chaval». Eran colombianos. Nos tratábamos únicamente por apodo. Yo creo que ellos ni sabían que me llamaba Moreyra, siempre fui «El Zurdo». Cuando le dije que tenía unos Presidente de oro (los relojes) me dijeron: ‘vamos a ver a los muchachos al country’. Estoy hablando de relojes que valían unos 18 mil dólares en esa época. Yo les sacaba 80 o 50% de ganancia.

-¿Por eso fuiste a Ayres del Pilar?

-Más que ir, me llevaron. Yo nunca manejé. Iba sentado atrás, cuidando mis cosas. Me comí el dia para poder vender esos relojes.

-En el juicio oral dijiste que ya conocías de antes a los dos colombianos que terminaron muertos.

-Sí, yo ya había ido a la casa del country y también a un departamento que tenían en Puerto Madero. Uno de ellos, el jefe, me había comprado un reloj un tiempo antes. Mirá, cuando lo mataron tenía puesto un reloj que me había comprado a mí, uno de 10 mil dólares. Esos colombianos eran pesados y tenían mucha plata. ¿Qué hacían acá? No te voy a mentir, lavaban plata, la metían en todo lo que podían. Pero a mí me re engarronaron.

-¿Qué quiere decir eso?

-Que fui un gil. Me entregaron en paquete con moño y todo. Me hicieron dar mil vueltas con ellos. No sé, yo me daba cuenta de que algo raro pasaba. Pero las cosas en la calle son así. Un negocio te lleva todo el día y te comés el día, es normal. Pero algo raro pasaba. Yo pensé ‘los está siguiendo la Policía, acá hay algún quilombo’.

-Tu celular se acciona en la zona de Unicenter cerca de la hora de los crímenes.

-Yo nunca fui al shopping ese día. Con «Chimba» y «Chaval» pasamos de largo y ellos entraron con su camioneta en una Esso que quedaba a pocos metros. Yo para ese entonces había llamado a mi amigo «El Pelado» (Ovejero Olmedo) para que se acercara. Cualquier quilombo me descolgaba y listo.

-¿Y qué pasó?

-«Chimba» y «Chaval» bajaron de la camioneta en la Esso y de pronto de acercaron dos colombianos más caminando. Yo no escuché lo que decían, pero los que llegaron movían los brazos, como si estuvieran discutiendo. Para mí que les decían: ‘no vayan al shopping porque va a pasar este quilombo’. No sé. La cosa es que me dijeron de ir al country más tarde y yo les dije que no. Entonces me dejaron nuevamente en la estación de servicio.

-¿Los viste otra vez?

-Para empezar, cuando esa noche vi la tele en la estación de servicio caí que algo había pasado con los colombianos a los que les quería vender los relojes.  Le dije al «Pelado»: ‘Mirá, para mí que se dieron masa entre ellos. A lo pocos días volvieron «Chimba» y «Chaval» para hablarme.

-¿Qué te dijeron?

-Que la cosa no era conmigo, que lo que había pasado era cosa de ellos, que conmigo no era la cosa, que todo bien. Esto es problema nuestro y lo solucionamos entre nosotros. Yo algo de esto conté en el juicio, pero no mucho. Estos que murieron eran paramilitares, gente pesada, que te mata. Si hubiera hablado no sé si no me hubieran asesinado a toda mi familia.

«El Pelado»

A Víctor “El Pelado” Ovejero Olmedo le angustia pasar 35 años preso, y es lógico. Pero también tiene otras preocupaciones urgentes: lograr que lo trasladen a Devoto para ver a su familia más seguido o conseguir la medicación para su espalda y para su trastorno de ansiedad.

“Yo soy inocente. Y la mejor prueba de esto es que cuando pidieron mi captura me entregué en el juzgado voluntariamente. Nunca me escapé, siempre fijé domicilio. Incluso cuando me mudé, lo avisé. Siempre bien. Desde las cámaras de seguridad de mi casa veía cómo los policías estaban dormidos montándome guardia y nunca me moví de mi lugar”, recalca una y otra vez “El Pelado”.

-¿Pensaste que te iban a condenar a perpetua?

– Jamás. Nunca en la vida. Yo no entiendo cómo me dan 35 años a mí que no hice nada, no vi nada, y dejaron ir a Jaramillo (NdR: Julián Jaramillo, el único sobreviviente del ataque, quien se cree entregó a sus compañeros y hoy se encuentra prófugo). Mirá, yo estuve preso en España por robar joyerías, me hago cargo, eso sí lo hice. Llegué a la Argentina expulsado de España. Si hubiera sido culpable de lo de Unicenter ¡¡¡me voy del país!!! Qué persona que hizo una cosa así se va a quedar en la casa lo más tranquilo como hice yo.

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-¿Por qué el día de los crímenes aparecés comunicándote a cada rato con Moreyra?

-A mí ese día me llamó mi socio, mi amigo, “El Zurdo». Me pidió que vaya para aquel lado. Yo fui, pero nunca entré a Unicenter. No conozco a ningún colombiano. Yo viajé a muchas partes del mundo y nunca a Colombia. Obviamente fui un delincuente, me hago cargo. Yo hice de todo en la vida: salideras bancarias, joyerías… pero no ando con armas.

– A vos te enoja que te digan barrabrava…

-Ni siquiera me gusta el fútbol, nunca fui a la cancha. No veo el Mundial, ni a Argentina, ni a Boca, ni a River, ni a San Lorenzo. Cuando allanaron mi casa no encontraron ni una camiseta de fútbol. Yo creo que dijeron eso por el vínculo que yo tenía con Richard Laluz Fernández (NdR: «El Uruguayo», líder de la 12, que fue absuelto en la causa Unicenter, ya fallecido).

Richard Laluz Fernández, "El Uruguayo", en el juicio por el doble crimen de Unicenter. Foto Luciano Thieberger.

Richard Laluz Fernández, «El Uruguayo», en el juicio por el doble crimen de Unicenter. Foto Luciano Thieberger.

-Los jueces valoraron en tu contra una escucha en la que le pedís a un amigo que “reviente” el Bora, tu auto, luego de que tu nombre saliera en los medios. Parece como si estuvieras tratando de esconderlo, de hacerlo desaparecer.

-Yo quería vender el Bora porque me estaba armando de plata, porque ya veía que se me venía un quilombo gratis. Necesitaba plata y eso quedó claro en el juicio: los mismos testigos que declararon contaron que los policías me cruzaban un auto y me decían: ‘me das plata o te pongo un arma o esto o aquello’. Había una persecuta permanente hacia mi persona.

-¿Qué hiciste ese 24 de julio de 2008?

-Para mí fue un día normal. Me llamo «El Zurdo», no nos llegamos a encontrar y a la noche me fui para el lavadero. No vi a nadie, no estuve en el shopping, ni siquiera porto armas.

-Matías Miret estuvo preso con vos en España y declaró que contabas que habían estado en el crimen de Unicenter para hacerte el importante con los otros presos…

En España mi caso no tenía resonancia, no tenía por qué mandarme la parte en esa cárcel. Además, es muy clara la cara de Miret en el juicio cuando mi abogado pidió un careo. Miret me debe dinero a mí.

-¿Cuánto dinero?

-No viene al caso. No pasa si es mucho o poco, sino por la ética de estar detenido. Y yo estuve detenido en España por un delito que sí hice, yo en todo momento me hice responsable de mis actos. Pero acá no tengo nada que ver. Hay algo muy raro y quieren que Moreyra y yo paguemos los platos rotos. Yo no puedo entender cómo dejaron escapar a Jaramillo. Ahí tenían el punto clave de la causa. Lo dejaron escapar y a mí me dan 35 años. Es algo totalmente ilógico. En el juicio yo me saqué y le quise pegar a un policía porque me robó plata en el allanamiento a mi casa y me quiso poner un arma. Hay cosas armadas.

-Se habla de un viaje del «Zurdo» a Uruguay previo al crimen y se dijo que viajó a depositar el pago de los homicidios.

-Ves, de locos. Ni en Netflix tenés un sicario al que le paguen antes.

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-¿Creés que la condena se puede revertir?

-Si hay verdadera justicia, sí.

“Yo tendría que estar en libertad hace rato”, remata «El Pelado» y dice que si lo trasladan a Devoto va a empezar a estudiar Derecho.

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