Los primeros días del año dejaron algunas buenas noticias para los inversores











Entre los datos alentadores, está el regreso de la demanda de bonos argentinos, algo que hizo caer el riesgo país; persisten dudas sobre la sostenibilidad de la deuda



Año nuevo, ¿mercados renovados? Responder que sí, luego de solo tres ruedas, resultaría “irresponsable”. Parece más una expresión de deseo que otra cosa. Pero lo que sí se puede sostener, según la evolución observada, es que los últimos días dejaron algunas buenas señales, que a esta altura eran necesarias.





























El riesgo país, ante la reaparición de la demanda de bonos argentinos, cayó desde la zona de máximos (arriba de 820 puntos) hasta niveles de 750. Si lo que se mira es la evolución del CDS (credit default swaps) a 5 años, su descenso permitió una caída en la probabilidad implícita de default del 48% a niveles del 46% en la última semana.

Es real que aún es muy alta, en especial si se toma como referencia el nivel de hace un año, cuando se ubicaba en el orden del 15%. Pero también hay que tener en cuenta que en el camino, mucho pasó. Crisis, devaluación, FMI y hasta un contexto externo menos favorable (con suba de tasas) son solo algunos conceptos que deberían refrescar la memoria. Ni hablar del cronograma electoral de este año.















De hecho, hoy la curva de deuda muestra dos particularidades que responden al combo de temas mencionados. La primera apunta a la diferenciación entre legislación de las emisiones. Hoy, el
spread de rendimiento entre ley Argentina y Nueva York se ubica entre 100-200 puntos en promedio a lo largo de la curva, cuando a principios de 2017 era prácticamente inexistente. El segundo punto tiene relación con el nivel (alto) y con la pendiente de la curva.















Por un lado, con retornos totales que cayeron hasta 30% en 2018, es claro que la curva desplazó fuerte hacia arriba. Puntualmente, entre 400-600 puntos, con tasas internas de retorno (tires) que van de 3% a máximos de 12,5% anual.

Por otro lado, la forma. Las elecciones y el “blindaje” con el FMI -que garantiza el cumplimiento del programa financiero 2019 y parte del de 2020-, llevan a reflejar dos mundos diferentes: lo que vence este año (en dólares, básicamente LETE, Dual 2019 y AA19), y lo que vence desde 2020 en adelante. Incluso, se puede resaltar también cierta diferenciación entre la parte media y los bonos más largos (duration mayor a 9) en donde “juega” la convexidad de la curva.








Ahora bien, ¿que hay detrás de esta foto? Las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda que está atada, a su vez y entre otras cosas, a lograr los objetivos fiscales establecidos, el movimiento del tipo de cambio, la reactivación de la economía y los resultados políticos.








Esto, sobre la base de un programa financiero 2020 al que para cerrar aún le falta conseguir financiamiento privado por cerca de US$16.000 millones. Sin considerar incluso lo que tenga que “pagar” en LETE (en pesos y en dólares), que dependerá del
roll over promedio con el que termine este año. Para tener como referencia, el stock de Lecap con vencimiento este año suma unos $549.282 millones (US$14.379 millones) y el de LETE, US$12.773 millones.

En resumen, la buena noticia destacada de la semana que pasó fue la recuperación de los precios de los bonos desde los mínimos. Esto, separando del análisis lo político, que es una variable que hoy afecta, pero es una incógnita que no se despejará de corto plazo y que seguramente seguirá presionando sobre la volatilidad del mercado. No es lo mismo la predisposición de los capitales y/o la posibilidad de una renegociación con una releección de Cambiemos, que sin ella.








Puntualmente, en las últimas ruedas hubo subas para los títulos de entre 3% y 9%. Esto también favoreció a las acciones líderes, que recuperaron un 14% y poco más en dólares, en un escenario en el cual el tipo de cambio fue a testear nuevamente el piso de la banda.

En consecuencia, la pregunta es si esta recuperación puede seguir. Aunque con volatilidad y con un escenario que en el corto plazo limita una fuerte y rápida compresión del riesgo país, los títulos pueden ser hoy una opción para las carteras, incluso cuando hay desafíos y/o riesgos por delante. Las oportunidades de compra, en concreto, están. Ahora, en tanto, la ubicación dentro de la curva ya dependerá del perfil de riesgo del inversor.

Para los más conservadores, son una alternativa el Dual 2019 y las LETE en dólares (esta semana habrá una nueva licitación a 217 días de plazo) con tasas anuales que van de 3,7% a 4,7%, con plazos de entre 3 y 8 meses, en promedio. Quienes están dispuestos a asumir mayor riesgo, pueden apunta a la parte media y larga de la curva. Acá se pone el foco en alternativas como el Bonar 2024 (el más líquido del mercado), el Descuento en dólares y-para los inversores de perfil más agresivo- la parte aún más larga.


Cifras para tener en cuenta

Los números que deben mirar los inversores


  • 739 – Riesgo país: Es el CDS a 5 años de la Argentina. Unos 70 puntos más abajo del máximo del cierre del año pasado. Hace falta que caiga más para volver a la zona de 600 promedio del período de agosto a noviembre.

  • $37,39 – Dólar: Fue el cierre de la cotizacióni del BCRA3500 (mayorista). Se ubicó solo 0,5% del piso de la banda de no intervención. Este último nivel se ubicará el lunes en $37,284.

  • 32.000 puntos: El Merval volvió a un nivel por arriba de los 32.000 puntos, nivel que no reflejaba desde noviembre de 2018. Ganó desde los mínimos recientes más de 18%.


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