Londero se viste de favorito y Schwartzman ganó aunque une lesión lo deja en dudas


De hecho, es su tercera semifinal a nivel ATP, luego de las alcanzadas en Córdoba y Bastad el año pasado. En su provincia natal terminó siendo campeón, mientras que en Suecia fue subcampeón. Imposible no frenar su ilusión después de bajar a Guido Pella por 6-4 y 7-6 (4).

Y está justificada su esperanza. El “Topo” se está plantando con autoridad y mentalidad en el Court Central Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis. Verdad es que ante el bahiense ganó su primer partido en dos sets de la semana, pero en los anteriores supo salir de momentos calientes, adversos, sin desmoronarse.

Para agregar un motivo más, su tenis lo acompaña, a pura potencia, jugando muy cerca de las líneas pero con mucho control. No arriesga de más en forma innecesaria, juega lo que tiene que jugar.

En un Argentina Open que sufrió las bajas tempranas del austríaco Dominic Thiem y el italiano Matteo Berrettini, la del chileno Cristian Garín (flamante ganador de Córdoba) el día de su debut, y con las derrotas del serbio Dusan Lajovic y el croata Borna Coric, Londero se fue moldeando como una figura inesperada y perfecta.

El de Jesús María tiene el apoyo del público, reconocen en él un “laburante” que podría completar una historia ideal. No hay que olvidarse que recién está en semis, pero por la instancia, el lugar y su historia, todo acompaña. Estar entre los cuatro mejores en el ATP de Buenos Aires tiene un peso específico.

Para Londero la gira sudamericana es especial, parece no sentir, como tantos otros, la presión de jugar en casa. Por el contrario, su primera victoria ATP y su primer título mayor (casualmente, derrotando a Pella en la definición) llegaron en su tierra natal. Este año perdió en cuartos en La Docta ante el serbio Laslo Djere, a quien pudo vencer el jueves en el BALTC.

El último escollo para el “Topo” no será nada fácil de superar. También “tapado”, el noruego Casper Ruud (8vo preclasificado) se metió en semifinales después de superar 7-5 y 6-1 al tercer favorito, Lajovic.

Tras su debut, el jugador de 21 años le confesó a Ámbito que siente “más natural” jugar en polvo de ladrillo que en otra superficie, y esta semana se está notando. Suelto, bien plantado, se adaptó muy rápido a una de las canchas más lentas del mundo.

Ruud es uno de los dos preclasificados que todavía sobrevive en el mítico club de Palermo, junto a Diego Schwartzman, el máximo favorito. En silencio, hizo su camino por la parte en la que debió haber estado Berrettini y ahora el destino lo cruzará con Londero. Mientras, está a un paso de alcanzar a su padre Christian, el espectador de lujo de su victoria, como el mejor noruego de la historia.

La jornada nocturna tuvo una batalla memorable entre Diego Schwartzman, primer favorito del certamen, y el uruguayo Pablo Cuevas. Para el “Peque” fue una prueba de oro para calzarse el traje de candidato, uno de esos partidos que en caso de ganarlos son una inyección anímica total y definitiva.

Derrotó al nacido en Concordia y naturalizado oriental por 5-7, 7-6 (11) y 7-5 en tres horas y 41, el partido más largo de la historia del torneo. No jugó su mejor tenis, pero su principal virtud fue resistir, una capacidad plena que el porteño siempre tuvo y más en noches tan cambiantes y abiertas como la de este viernes, que tuvo en vilo a casi cinco mil personas con un final de película: una pelota discutida por Cueva y Schwartzman jugando en una pierna por un fuerte tirón en el aductor izquierdo.

No estuvo cómodo en todo el partido, principalmente porque Cuevas, 48 del ranking, supo cómo retrasarlo en la cancha y dañarlo. Así llegó a tener cuatro match points, todos en el tie break del segundo, y no pudo capitalizar ninguno. Lo que no se gana de un lado se aprovecha del otro y termina siendo una fortaleza a la postre.

El Argentina Open sigue teniendo al principal favorito en una jornada en la que el segundo y tercer preclasificados se despidieron, aunque en las próximas horas se sabrá si Schwartzman podrá disputar la semifinal. No está sólido ni intenso, pero para esta clase de jugadores, salir victoriosos en duelos ríspidos es un beneficio extra, más allá del grado de su lesión.

Número 1 del torneo y también del tenis argentino, “Peque” ahora tendrá que dilucidar en qué condiciones está. Podría ser la primera raqueta nacional en alzar la copa en Buenos Aires desde David Nalbandian en 2008, pero todo queda abierto. Mientras, Londero espera entre los cuatro mejor con su ilusión a pleno y con la esperanza de tener una final 100% albiceleste.



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