La irritante sorpresa para la familia del hombre asesinado al ser confundido con un ladrón – 10/09/2019


La familia de Jonatan Sagardoy, el inocente de 32 años asesinado el 31 de agosto último en Villa Ballester (San Martín), se topó con una irritante sorpresa: su cuñado encontró este martes una bala en la caja de la camioneta de la víctima que había sido revisada por los peritos de la Policía Científica.

Se trata del primer proyectil que ahora queda secuestrado en el marco de la causa, ya que la bala que mató a Sagardoy y que supuestamente había quedado alojada dentro de su cuerpo, no pudo ser extraída en el hospital donde atendieron en la víctima ni fue recuperada luego en la operación de autopsia.

El hallazgo de la bala se produjo cuando Oscar Olivieri, cuñado de Sagardoy, revisó a fondo la caja de la camioneta Peugeot Partner de su cuñado, que ya le había sido entregada a la familia tras las pericias.

Mataron a un inocente a quien confundieron con un ladrón en Villa Ballester. Una de las balas entró por la luneta del vehículo.

Mataron a un inocente a quien confundieron con un ladrón en Villa Ballester. Una de las balas entró por la luneta del vehículo.

«Me puse a buscar a fondo, corrí los asientos y encontré la bala en el piso de chapa de la camioneta, junto a algunos fragmentos de vidrio de la luneta trasera. Yo sabía que no podía ser que no apareciera la bala, pensé que estaría entre la ropa y las cosas que había y la encontré», contó a Télam Olivieri, quien de inmediato se comunicó con la Policía y la fiscalía para que fueran a secuestrar el proyectil.

Fuentes de la investigación revelaron que la presunción a partir del sitio del hallazgo es que ese sea el proyectil que destrozó la luneta trasera, hirió al amigo de Sagardoy que lo acompañaba en el asiento trasero y, luego de algún rebote, quedó en el piso del vehículo.

Esta bala es la primera que quedará incautada en el expediente que tiene a su cargo el fiscal de San Martín a cargo de la investigación, Fabricio Iovine.

Es que si bien en la historia clínica del Hospital Eva Perón, donde Sagardoy fue atendido hasta que murió tras dos días de agonía, figuraba que el paciente tenía el proyectil alojado en el cuerpo, cuando el cadáver fue sometido a la autopsia, los forenses no lo hallaron.

Iovine convocó a declarar a los médicos del hospital que trataron a Sagardoy y la profesional que lo operó afirmó que la bala estaba alojada en la pared abdominal y no la pudieron extraer.

Las tomografías secuestradas de la historia clínica también revelan que el proyectil estaba dentro del cuerpo, por lo que ahora Iovine le tomará declaración a los médicos forenses de la Policía Científica que practicaron la autopsia para aclarar qué pasó con esa bala.

Al declarar y admitir parte de su participación en el hecho, el principal imputado, Guillermo Nicolás Gómez (26), reconoció que bajó a increpar a Sagardoy con un arma y se refirió a ella como «la 40», al aludir al calibre de la pistola que, según dijo, él nunca disparó, pero tomó de la camioneta en la que viajaba.

Por el caso hay dos detenidos: Gómez, quien está sindicado como el autor material del homicidio, y Leandro Morales (29), alias «Búfalo», quien admitió que participó de la persecución de Sagardoy con su moto pero no estar armado.

Pero además, hace cuatro días que está prófugo un tercer implicado, identificado como Cristian Biasutti, quien según la investigación, viajaba junto a Gómez en otra camioneta Partner -como la de la víctima-, y se sospecha podría ser el dueño del arma.

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El hecho ocurrió a las 0.20 del 31 de agosto pasado en la esquina de Montevideo y San Pedro, de Villa Ballester, donde Sagardoy llegó en su camioneta Partner gris para asistir a un encuentro con amigos.

Cuando frenó, fue rodeado por cuatro vehículos de los que bajaron dos personas a intimidarlo, pero aceleró creyendo que se trataba de un robo y sin mediar palabra le dispararon en la axila derecha. Luego, un segundo balazo destrozó la luneta trasera e hirió a un amigo que lo acompañaba.

Herido, Sagardoy condujo hasta el hospital Eva Perón, donde agonizó dos días y murió el 2 de septiembre por la tarde.

Los propios allegados a la víctima acercaron a los investigadores a uno de los participantes del hecho, que confesó que salieron a perseguir la camioneta de Sagardoy pensando que se trataba de un ladrón que hacía 15 días había querido robar la casa de uno de ellos, pero que se habían confundido de persona.

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El hombre trabajaba en el sector de carpintería de la cadena Easy, en San Martín, y tenía una hija de 15 años, que había celebrado su fiesta de cumpleaños recientemente.

GL EMJ



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