La confianza global y el desarrollo, los desafíos del G-20










Hace exactamente 10 años, a las 7 de la mañana del 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers se declaró en bancarrota. Fue la crisis más grande desde la Gran Depresión y obligó a repensar en pocos días todo el sistema financiero global. El mundo estuvo muy cerca de un colapso sin precedentes. Solo la intervención decisiva y coordinada de gobiernos y bancos centrales detuvo el pánico y redujo el impacto.















El


G-20
tuvo un rol decisivo en aquella crisis, como lo tiene hoy frente a desafíos tan importantes como aquel. En palabras de Joseph Stiglitz: “El problema era y sigue siendo político: no hay nada que impida una gestión económica que asegure pleno empleo y prosperidad compartida”.

Gobiernos y empresas tomamos lecciones de aquella crisis. El desafío es construir un sistema global transparente, con reglas claras y que promueva el desarrollo equilibrado de las comunidades. Si algo aprendimos es que no hay capitalismo sustentable sin transparencia; no hay crecimiento real sin desarrollo de las comunidades, y no puede haber empresas ricas en sociedades que se empobrecen.








El desafío es construir un sistema global transparente, con reglas claras y que promueva el desarrollo equilibrado de las comunidades
















Los países que integramos el


G-20
concentramos el 85% del PBI mundial, dos tercios de la población mundial, 75% del comercio internacional y 80% de las inversiones. Esto nos da una visión respecto de los desafíos que enfrenta el mundo y nos obliga a buscar y proponer vías de resolución.

En


Mar del Plata
nos estamos encontrando los responsables de Comercio e Inversiones de las 20 economías más importantes del mundo. En tiempos en que muchos países parecen replegarse hacia sus propias agendas,
la presidencia argentina del G-20 impulsa a atender los desafíos compartidos para tomar medidas certeras en la construcción de consensos.








Los países somos responsables de fijar las reglas globales que garanticen transparencia y desarrollo. La globalización no es solo financiera.
La producción se realiza cada vez más a través de cadenas globales de valor y el comercio es un motor de desarrollo que integra a los consumidores de todo el mundo. La tecnología brinda extraordinarias posibilidades para crecer, al tiempo que abre grandes interrogantes sobre el futuro del trabajo.








La agenda de la cumbre de Mar del Plata incluye tomar posición sobre temas urgentes como las cadenas de valor agroalimentarias, la nueva revolución industrial, el desarrollo del comercio internacional, la creación de más oportunidades para las mujeres y las políticas necesarias para los nuevos modelos de negocios. Un tema en el que los argentinos compartimos el desafío global: producimos alimentos para el mundo, pero las reglas del comercio y los desequilibrios impiden que muchas personas accedan a ellos. Ahí debe intervenir la política y los consensos, promoviendo un intercambio justo y eficiente que impulse la producción y facilite los alimentos a quienes más los necesitan.

Con mucho esfuerzo de todos los argentinos, enfrentamos los problemas de fondo e iniciamos el camino para solucionarlos









La experiencia de nuestro país en los últimos años puede ser útil. Nos encerramos, redujimos nuestro intercambio con el mundo, ocultamos los problemas debajo de la alfombra
y así generamos 30% de pobreza y una estructura social y política débil, con grandes dificultades para construir consensos. Con mucho esfuerzo de todos los argentinos, enfrentamos los problemas de fondo e iniciamos el camino para solucionarlos. Sabiendo que la inserción inteligente en el comercio y en las cadenas de producción global son vías imprescindibles para la creación de empleo.

La gran causa de las crisis es el quiebre de la confianza. En la última década, la confianza en las instituciones ha retrocedido en nuestro país y en todo el mundo. Abordar los verdaderos problemas y presentar a la sociedad los caminos para solucionarlos es el camino firme para recuperar la confianza y dar respuesta inteligente a los desafíos de desarrollo.



El autor es Ministro de Producción y Trabajo de la Nación















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