La confesión de un gendarme baleado durante la Triple Fuga: “Volví a ese campo y recé” – 06/11/2018


“Fue como volver a vivir. Por eso volví a ese campo y recé un padre nuestro en el lugar donde me disparó Martín Lanata”, contó visiblemente conmovido el comandante José María Valdez a su salida del Tribunal Oral Federal de Santa Fe. El relato fue parte de su declaración en el juicio contra Cristian y Martín Lanatta, y Víctor Schillaci por haberse tiroteado con gendarmes y robado un patrullero el 7 de enero del 2016, cuando eran buscados intensamente por las fuerzas de seguridad tras su fuga del penal de General Alvear.

Valdez viajó especialmente a Santa Fe para declarar, ya que actualmente trabaja para la embajada Argentina en Paraguay. Se quebró al recordar el momento en que él y su compañero, Roberto Aníbal Encina, quedaron a merced de la voluntad de los prófugos, quienes los superaban en números y en armamento aquella mañana soleada en la zona rural de Matilde, Santa Fe.

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe ordenó realizar una inspección ocular en el lugar del tiroteo. (JOSÉ ALMEIDA)

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe ordenó realizar una inspección ocular en el lugar del tiroteo. (JOSÉ ALMEIDA)

“Cuando los vimos, a unos 200 metros porque se habían tirado al campo de soja, se levantaron y dijeron ser policías. Llevaban uniforme azul pero no tenían birretes que los distinguieran. Ahí intercambiamos gritos e insultos de ambos lados para que bajen las armas”, recordó Valdez.

A medida que el testimonio avanzaba, aparecían los detalles. “Al quedar a unos 20 metros veo que dos de ellos reducen a mi compañero y yo sigo apuntando al otro que caminaba hacia mí, también apuntándome. Cuando levanto las manos y dejo de apuntar veo que el otro tensa su rostro y dispara. Vi tensar su cara, sus músculos“, dijo Valdez, quien aseguró que fue Martín Lanatta el que le disparó en el brazo. “De haberme querido matar, lo hubiera hecho”, aseguró.

El fiscal de la causa, Martín Suárez Faisal le preguntó a Valdez si había regresado a ese lugar a lo que el agente respondió que sí. “Fue en una oportunidad que volvíamos de Reconquista y decidí parar en ese lugar. Fue un golpe difícil”, señaló y se quebró. Una vez allí, reconoció, “recé un padre nuestro”.

Por entonces, los prófugos, que habían sido condenados a perpetua por el triple crimen de General Rodríguez, portaban un FAL, una M4, una ametralladora y dos pistolas 9mm. Todas estas armas fueron exhibidas tras la declaración de Valdez y por un pedido de los imputados que siguen su juicio por videoconferencia desde el penal de Ezeiza.

En tanto, el tribunal integrado por María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Luciano Homero Lauría, estableció que mañana se realice una inspección ocular en la zona del campo donde ocurrieron los hechos.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *