Intentó usurpar un terreno en Benavídez y el dueño lo mató de un balazo



Un hombre de 27 años que intentó usurpar un terreno en el partido de Tigre murió al ser baleado por el dueño de la propiedad, un albañil de 43 años, que terminó detenido.

El episodio trascendió este sábado, pero se registró el viernes en la esquina de Tomás Godoy Cruz y Rivarola, en la localidad de Benavídez, en el norte del Conurbano bonaerense. Allí hubo una discusión entre los dueños de una propiedad y un grupo de otras personas del barrio. Según dijeron fuentes policiales a Clarín, la víctima había ingresado a ese inmueble con intenciones de usurparlo.

Uno de los propietarios decidió echar a los usurpadores por la fuerza, tomó un arma y le disparó a uno de los ocupantes, que resultó herido en una pierna.

Cuando la Policía y el Centro de Operaciones Tigre (COT) llegaron al lugar, trasladaron al herido al Hospital de Pacheco, donde murió minutos después por la gran cantidad de sangre que perdió.

El fallecido fue identificado como Marcos Javier Verón (27) quien contaba con varios antecedentes penales y había estado preso hasta 2016 condenado por «hurto agravado». Vivía en el mismo barrio.

En tanto, los dos hermanos fueron detenidos. Uno de ellos, de 47 años, fue liberado pero el autor del disparo, Juan Carlos Cejas, un albañil de 43 años, permanece arrestado acusado de homicidio. Según pudo saber Clarín, el hombre logró demostrar ser el titular de la propiedad que habían intentado usurpar.

Todo ocurrió en el barrio conocido como «El Arco», rodeado de varios barrios privados y a unas ocho cuadras de la autopista Panamericana y cerca de Nordelta.

La investigación está a cargo de la fiscal Laura Capra de la Fiscalía Descentralizada de Benavídez, que deberá determinar si Cejas actuó en «legítima defensa». Mientras tanto, la Policía aguardaba para allanar el lugar en busca del arma utilizada en el hecho.

Tomas y usurpaciones en el GBA

La toma de un predio de Guernica, que la Justicia ordenó desalojar antes de fin de mes luego de varias postergaciones, puso en agenda el problema de las usurpaciones en el Gran Buenos Aires, que no es nuevo ni se acota a un solo distrito.

Hace una semana, el padre Nicolás “Tano” Angelotti, a cargo de una gran obra religiosa y social en los barrios San Petersburgo y Puerta de Hierro, sufrió un violento robo, que fuentes eclesiásticas consideran en realidad “un amedrentamiento” por parte de “mafias que promueven la toma de tierras fiscales y su explotación” en La Matanza.

El crecimiento de los intentos de tomas de tierras, las “micro tomas” (de una o dos personas) y la usurpación de viviendas y terrenos genera preocupación en vecinos y jefes comunales de todo el GBA. A principios de septiembre, los intendentes de la tercera sección del PJ se reunieron con su par de Presidente Perón, donde está ubicado Guernica, y reclamaron que el Estado sea firme frente a las tomas a las que calificaron de «ilegales».

Sólo en el municipio de Moreno, por ejemplo, se habían registrado 130 intentos de tomas entre diciembre y septiembre, y también en el oeste, en General Rodríguez, el propio intendente reconoció que desactivan entre cinco y diez pequeños intentos por fin de semana.

También en Tigre, hace poco más de un mes un grupo de personas intentó tomar un predio en Don Torcuato que era utilizado por una empresa constructora, y fueron dispersados por la Policía. Y entre fines de agosto y principios de septiembre el servicio del tren Mitre estuvo más de 10 días suspendido por una toma de terrenos en una playa de maniobras en la estación Victoria (en el partido de San Fernando), por la que los trabajadores ferroviarios hicieron una medida gremial en reclamo de seguridad.

Estas tomas se dan además en un contexto de alta conflictividad en el sur del país, donde un grupo mapuche mantiene desde 2017 una ocupación en Villa Mascardi, y donde recientemente se produjeron nuevos episodios violentos. La semana pasada, el Ejército denunció ante la Justicia el avance de una comunidad sobre tierras que la Escuela Militar de Montaña “General Perón” tiene cerca del arroyo Gutiérrez en Bariloche. Y en El Foyel, a 80 kilómetros de esa ciudad, unas 50 personas de origen mapuche tienen ocupado un campo de casi 400 hectáreas, donde los propietarios resisten la usurpación. En la localidad denuncian que los ocupantes estarían recibiendo apoyo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas.

AS



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