Gobierno resigna, por ahora, mejoras en el mercado interno


Aunque considere que lo fundamental para llegar a las elecciones con algún tipo de crédito económico sea mantener la estabilidad cambiaria, el Gobierno comienza ahora a mirar con desconfianza la falta de reacción del mercado interno. Y, en consecuencia, el mal humor generalizado que la situación del consumo puede traer entre los votantes. Por ahora sigue confiando en la máxima que llega desde el Ministerio de Hacienda, de Nicolás Dujovne, y que asegura que cuando las paritarias comiencen a ejecutarse, y los asalariados tengan un mayor nivel de ingresos reales a partir de los aumentos que resulten de las negociaciones entre empresas y sindicados comenzará a percibirse la mejoría. Sin embargo, estas discusiones tendrán resultados, en el mejor de los casos, con los salarios que los trabajadores perciban en sus bolsillos desde junio o julio, con lo que recién para comienzos del segundo semestre comenzarían a verse las mejoras en el consumo interno. Mientras tanto, todo será malestar y ajuste, entienden, por lo bajo, en la cartera que maneja Nicolás Dujovne. Sucede que los salarios actuales, estancados desde hace 9 meses, están siendo atravesados por el alza de la inflación del primer trimestre que llegará al 10%, y que promete no bajar en su presión durante el segundo. Esto afecta directamente en el poder de compra de las familias, que luego resienten el consumo interno. Sin mejoras en los ingresos, sólo en el primer trimestre del año (sin contar el recorte del último trimestre del año pasado), los salarios habrán pedido entre enero y marzo un 10% de su capacidad. A esto se suma la total falta de crédito para las familias, especialmente para la posibilidad de compra de bienes durables y semidurables (aún con tarjetas de crédito) ; además de la inexistencia de cualquier tipo de financiamiento vía créditos personales. Los últimos reportes hablan de una tasa para este tipo de préstamos por encima del 100% anual. Esto es, impagables e imposibles de colocar para los bancos. Salvo algún plan oficial de coyuntura (que por ahora no está a la vista), este será el panorama de los salarios hasta que llegue la mejora de las paritarias. En otras palabras, el mercado interno continuará lenguideciendo unos meses más. La realidad es comprendida por el Gobierno, que considera que el estancamiento del mercado interno es un mal menor a pagar, en comparación con una alteración alocada del mercado cambiario. Y se confía casi como una exposición de fe, en que la cosecha récord junto con un dólar calmo, serán las bases para que más cerca de las elecciones el panorama económico comience a darle algún tipo de guiño no ten negativo. Positivo, por ahora, es una utopía.



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