El papá que no pudo conocer a su hijo por una bala policial


A un año del crimen de Diego Cagliero

Al músico le dispararon en una persecución tras un hurto en un supermercado que la Policía presentó como un “golpe comando”.


Diego Cagliero, el músico asesinado en Tres de Febrero, junto a su papá, Raúl. Su hijo nació cuatro meses después del crimen.

Desde hace un año, Diego Cagliero es un pedido de justicia. También, un centro cultural y un anfiteatro. Fue el nombre que se convocaría para un festival que, debido a la pandemia de coronavirus, se convirtió en radio abierta por videollamada. Diego es una denuncia. Pero primero, un papá que no pudo conocer a su hijo.

A Diego lo mataron el 19 de mayo de 2019 en Martín Coronado, Tres de Febrero. Iba en una camioneta con sus amigos cuando, en medio de una persecución irregular de policías de la Bonaerense, le dispararon 14 veces.

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Por el crimen está detenido Rodrigo César Exequiel Canstatt (25), que llevaba seis meses en la fuerza. Tiró en 11 ocasiones contra una camioneta sin ventanas, ploteada con el logo de Aysa, sin saber quién estaba adentro, y en la mitad de una calle tan transitada como puede estarlo un centro comercial un domingo al mediodía.

También permanece en prisión otro oficial, Sergio Darío Montenegro (34), que hirió gravemente a Mauro Tedesco, uno de los amigos de Diego que viajaba en esa misma camioneta.

Los padres de Diego Cagliero, en una marcha en Tres de Febrero.

Los padres de Diego Cagliero, en una marcha en Tres de Febrero.

Lo que desató un operativo que involucró a cinco patrulleros y derivó en la desmedida balacera fue un llamado al 911. Diego, Mauro y sus seis amigos regresaban de un velorio. Se detuvieron en un supermercado Día%, en Presidente Perón y Suipacha, a unas cuadras del lugar donde se desató el ataque, para comprar el almuerzo.

Algunos del grupo intentaron llevarse productos sin pagar pero -según se constató con las cámaras de seguridad- cuando los empleados los increparon, los devolvieron. Tras esa discusión, personal del supermercado llamó al 911 y denunció lo ocurrido. 

En una de las imágenes se ve salir a uno de de los amigos de Diego con una botella bajo su ropa. El botín pareció insuficiente para lo que fue el despliegue del operativo y la violencia del accionar policial. Los partes del caso llamaron rápidamente «golpe comando al supermercado» para justificar lo que hicieron. 

Diego Cagliero (30), el músico que murió al ser baleado por la Policía en Martín Coronado (Tres de Febrero).

Diego Cagliero (30), el músico que murió al ser baleado por la Policía en Martín Coronado (Tres de Febrero).

Yanina Cagliero siempre habla en plural. No se detiene a intentar describir el dolor. Enseguida -recuerda- con la familia, los amigos y la gente del barrio, tuvieron la «lucidez de organizarse». Y así se mantuvieron. 

«A los seis días que mataron a Diego, con todo el dolor del mundo, sin haber caído en lo que había pasado, nos organizamos. Es algo que todavía nos cuesta ver porque no creemos que a Diego no lo vamos a volver a ver, pero en ese momento, ese caudal de amigos y de personas que nos apoyaron reclamando una investigación, nos dio fuerzas», le cuenta a Clarín desde su casa de Colegiales, lejos de sus papás, que -por la cuarentena- tuvieron que pasar este primer aniversario separados.

La camioneta en la que iba Diego Cagliero con sus amigos, durante la persecución en Martín Coronado.

La camioneta en la que iba Diego Cagliero con sus amigos, durante la persecución en Martín Coronado.

Horas después de que mataran a Diego Cagliero, y mientras la Policía hacía correr la versión que había ocurrido un tiroteo con ladrones, en San Miguel del Monte, otros agentes de la Bonaerense también le disparaban a un auto sin motivo aparente.

Arriba iban Camila López (13), Danilo Sansone (13), Carlos Aníbal Suárez (22) y Gonzalo Domínguez (14) y la única sobreviviente, Rocío Quagliarello (13). Por eso, la historia entre los Cagliero y los familiares de la masacre de Monte​ están unidas.

La mamá de Camila, Yanina Zarzoso, y Adriana García, la mamá de Diego, se mandan mensajes, comparten la impotencia y el dolor.

Cuando otros familiares de víctimas les preguntan por su experiencia, Horacio y Adriana, los padres de Diego, y Yanina, les repiten: «Es obligatorio organizarse y no sé si está bien porque la Justicia debería ocuparse de todos los casos por igual. Sobre todo si hay miembros de las fuerzas de seguridad involucrados, tenés que salir a la calle, no importa si te estás muriendo de dolor, porque si no todo queda en el olvido y nadie se va acordar de la víctima«.

La investigación empezó lenta y atravesada por la versión del «golpe comando». Incluso, como uno de los que viajaban en la camioneta tenía antecedentes penales por una pelea, terminó detenido durante varios meses. 

«Esto se dio porque lo ganamos. La investigación, las pericias, todo fue gracias a que nos organizamos. Porque la Justicia no nos abrió la puerta y nos recibió con un abrazo. A mi hermano lo trataron de ladrón y no fue un encubrimiento anecdótico: crearon una causa de robo para sostener esa versión y dejaron a una persona presa injustamente. A mí me aterra que pueda existir un expediente armado como este en una fiscalía», dice Yanina Cagliero.

La camioneta en la que iba Diego Cagliero con sus amigos, durante la persecución en Martín Coronado.

La camioneta en la que iba Diego Cagliero con sus amigos, durante la persecución en Martín Coronado.

Además, advierte que «el Poder Judicial, el político, hasta el intendente Diego Valenzuela, todos salieron a celebrar la muerte de mi hermano con una falta de humanidad vergonzosa y sin pensar que atrás había una familia, una mujer embarazada, un hijo sin papá». El bebé de Diego nació en septiembre, cuatro meses después del asesinato de su papá. 

En la fiscalía N° 5 de San Martín hay tres causas judiciales por el hecho. Una en la que imputaron a los siete ocupantes de la camioneta por el robo en el supermercado, otra por el intento de homicidio contra seis de los amigos que no resultaron heridos en el hecho, y la del crimen de Diego.

Ese expediente tiene como imputado a Canstatt, por «homicidio agravado por haber sido cometido por un miembro de fuerza de seguridad y por el uso de arma de fuego«, contra Cagliero. Y por «tentativa de homicidio agravado«, contra Montenegro, por el ataque a Mauro.

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Como se repite en otros casos de gatillo fácil y de justicia por mano propia, los acusados pidieron ser sometidos a un juicio por jurados. «Es algo que se repite en este tipo de casos en los que, por la cantidad de prueba recolectada, un tribunal condenaría. Con los jurados populares tienen una posibilidad concreta de conseguir la impunidad porque es difícil convencer a 12 personas que voten perpetua por unanimidad. A un jurado uno le cuenta una historia y ahí depende cuál es la que cuentan ellos», analizó Fernando Sicilia, el abogado de los Cagliero.

La causa judicial está elevada a juicio, pero esperan la resolución de la Cámara de Casación porque los policías apelaron «para ganar tiempo». Sospechan que podría realizarse el proceso recién en 2021. Porque, además de las demoras por la pandemia, deben seleccionar al jurado popular que decidirá si Canstatt y Montenegro son condenados o quedarán en libertad. 

Diego era músico, cantaba y participaba de una murga en Tres de Febrero. Por eso, para recordarlo, la mayoría de las actividades estuvieron vinculadas a la música y el arte.

El pedido de justicia de Raúl Cagliero por su hijo Diego.

El pedido de justicia de Raúl Cagliero por su hijo Diego.

Eso era lo que estaba planeado para este 19 de mayo: un festival que recordara a Diego pero también que sirviera para visibilizar otros casos de violencia institucional. 

La protesta cambió y se mudó a videoconferencia. En medio del aislamiento para prevenir la propagación del coronavirus, esta modalidad atravesó el trabajo, las juntadas con amigos y los cumpleaños. También, el reclamo de justicia.

La jornada por Zoom duró más de 14 horas y estuvo dividida en tres bloques. Participaron familiares de otras víctimas, amigos y organizaciones sociales. Se pareció bastante a cualquier otra marcha, al menos hasta el final, cuando las ventanitas se habilitaron para contar anécdotas y recordar a Diego. El cierre estuvo en manos de Yanina. 

«Diego era mi hermano menor, mi rol era cuidarlo y cuando pasó todo esto sentí que había fallado un poco en mi rol de cuidarlo. Todo lo que yo sentí que no hice trato de hacerlo ahora, porque le prometí que nunca se iban a olvidar de él«.

EMJ

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