El hostigamiento chavista acorrala al principal diario opositor: El Nacional deja de circular en papel















Maduro, en el Palacio de Miraflores Fuente: Reuters



CARACAS.- El diario
El Nacional, uno de los pocos vestigios de periodismo independiente en

Venezuela

, lanzará mañana a la calle su última edición de papel, al menos por el momento. El periódico presidido por Miguel Henrique Otero, exiliado en

España

, ha sucumbido así a la embestida del gobierno revolucionario, que no solo impide el acceso libre al papel, sino que también bloquea su página web en el país.





























«Vamos a seguir defendiendo lo que hemos defendido desde hace 75 años, tan duramente estos años. Vamos a combatir la censura y retratar el país que otros periódicos no ven. Ese es nuestro compromiso», detalló a LA NACIÓN Patricia Spadaro, gerenta general de El Nacional. La redacción ultimaba hoy su última edición con una entrevista en portada a su editor general, Miguel Henrique Otero, y con el editorial también en primera página.















«La esperanza es que el país cambie y El Nacional vuelva a aparecer en los quioscos», añadió Spadaro. Los periodistas de la edición impresa continuarán trabajando en la plataforma web del periódico.















El sistema revolucionario para asediar a la prensa libre es muy intenso. El monopolio de la materia prima que ejerce el revolucionario Complejo Editorial Alfredo Maneiro, sumado a la monumental crisis económica y social que sufre el país, limitan el acceso a papel de tal forma que los periódicos fueron perdiendo páginas en esta especie de anorexia inducida por el poder.

Según las investigaciones de la ONG Espacio Público, al comienzo del mandato de

Nicolás Maduro

en 2013 circulaban 134 diarios impresos. En la actualidad son menos de 60.








El Nacional sufre la persecución de Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, y de los tribunales revolucionarios, que amenazan con castigar a su empresa editorial con una multa millonaria, inabarcable para cualquier empresa del país.








«Nos enfrentamos a una situación bestial, la desaparición del periodismo impreso en Venezuela. De esta forma se debilita la posibilidad de acceso a la información», sostiene Carlos Correa, presidente de Espacio Público. En Caracas hoy sólo se podían comprar el diario 2001, el único que mantiene una línea editorial independiente; Últimas Noticias y El Universal, comprados por testaferros chavistas y El Correo del Orinoco, «publicación concebida y fundada por el comandante supremo de la revolución bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías», como reza en su portada.

A la restricción de papel hay que sumar los bloqueos selectivos de los principales medios digitales independientes, como La Patilla y El Pitazo, además del propio El Nacional, una herramienta sofisticada que convierte el derecho de información en una carrera llena de obstáculos. El gobierno controla canales y radios, incluso hace dos semanas el dueño de Globovisión, otrora la única plataforma informativa claramente opositora, fue enjuiciado en Estados Unidos por blanquear capitales obtenidos en sus relaciones financieras con el chavismo.








A pesar de la evidente desigualdad informativa, el gobierno y sus aliados no dudan en ondear la bandera de la guerra mediática contra su gobierno, inexistente en Venezuela. El «hijo de Chávez» aprovechó su rueda de prensa del miércoles para acusar a la prensa de Estados Unidos de publicar noticias supuestamente en contra de su país.

















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