El chavismo y la oposición establecen una mesa permanente para superar la crisis


















Maduro y su mujer, durante un encuentro con vecinos de Miranda en el Palacio de Miraflores Fuente: AFP

CARACAS.- El gobierno y la oposición de

Venezuela

acordaron hoy establecer una mesa de trabajo permanente para intentar resolver la crisis política, sin perspectivas por ahora de una nueva elección presidencial, el objetivo al que apuntan los adversarios de

Nicolás Maduro

.

































Los delegados presidenciales y del líder opositor

Juan Guaidó

culminaron así tres días de diálogos en Barbados, bajo la mediación de Noruega, que auspicia una solución negociada desde mediados de mayo.

«Como parte de este proceso, se ha instalado una mesa que trabajará de manera continua y expedita, con el fin de llegar a una solución acordada y en el marco de las posibilidades que ofrece la Constitución», señaló el ministerio noruego de Asuntos Exteriores en un comunicado.

























«Está previsto que las partes realicen consultas para poder avanzar en la negociación», añadió el texto, sin detallar fechas de nuevos encuentros.

















El gobierno europeo les pidió a oficialistas y opositores tomar la «máxima precaución en sus comentarios y declaraciones respecto al proceso».

Aunque Maduro adelantó que se discuten seis puntos, no los detalló y el hermetismo domina.

















Su principal negociador y ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, calificó la cita de Barbados como un «exitoso intercambio», al anunciar su conclusión la noche del miércoles.









Por su parte, el representante de Guaidó, Stalin González, afirmó en Twitter que los venezolanos necesitan «respuestas y resultados», y anunció que la delegación opositora «hará consultas para avanzar y poner fin al sufrimiento».

«Creo que la negociación va bien para el gobierno porque quizá el tema electoral no sea prioridad», comentó a la agencia AFP el politólogo Ricardo Sucre.









Guaidó es enfático en que el diálogo debe conducir a la salida de Maduro para establecer un «gobierno de transición» y convocar a nuevos comicios, pues considera que la reelección del gobernante socialista en 2018 fue fraudulenta. Pero mientras finalizaba la cita en la isla caribeña, el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, negó que el gobierno esté discutiendo con la oposición una salida electoral.

«Para su fórmula original, Guaidó necesitaba tener la fuerza y no la tuvo. No sé qué fuerza pueda tener el interinato. Debería haber pedido sus elecciones desde el principio. Si no lo pudo hacer en enero, no creo que lo logre ahora», apuntó Sucre.









Las partes iniciaron los acercamientos tras fracasar una rebelión militar contra Maduro liderada por Guaidó, quien adujo un vacío de poder en enero para autoproclamarse presidente en su condición de líder del Parlamento.

Maduro, que pese a la grave crisis económica ha logrado mantenerse en el poder con apoyo de las Fuerzas Armadas, se declara optimista frente al diálogo y descarta abandonar el poder.

Durante su mandato iniciado en 2013, el país con las mayores reservas petroleras cayó en la peor crisis económica de su historia moderna, lo que ha empujado a cuatro millones de venezolanos a emigrar desde 2015, según la ONU.

«Nadie puede garantizar que las negociaciones serán exitosas. El camino es enredado, tortuoso y peligroso. Lo que está claro es que la otra vía de ‘salida radical’, sin estructura, ni organización, ni armas, ni relación apoyo militar, ni intervención, es claramente imposible», opinó el analista Luis Vicente León.

Al coro de quienes piden la salida de Maduro como un primer paso para solucionar el conflicto, se sumó hoy la Iglesia católica.

«Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo presidente», señaló la Conferencia Episcopal en una declaración leída al inicio de una asamblea ordinaria.

Mientras, Estados Unidos, principal apoyo diplomático de Guaidó que no descarta una acción armada para expulsar al mandatario, incluyó este jueves a la contrainteligencia militar venezolana en su lista de sancionados.

Lo hizo en represalia por la muerte del capitán de la Armada Rafael Acosta, quien falleció el 29 de junio mientras se encontraba retenido por ese organismo acusado de participar en un supuesto plan para asesinar a Maduro. Según ONG de derechos humanos, Acosta murió torturado.


Agencia AFP






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