El autoboicot del inversor ansioso












Estas personas suelen elegir el camino más corto y peligroso y menosprecian los consejos de los más experimentados


Supongamos que estás de vacaciones en un lugar que no conocés y leíste sobre una cascada descripta como un paraíso terrenal que se encuentra en el medio de un bosque. Le preguntás, entonces, a los lugareños cuál es el mejor camino para llegar: todos coinciden en que hay dos maneras.





La primera es un sendero largo, 6 horas de caminata, un tanto monótono en cuanto al paisaje pero muy fácil de transitar si se lleva el equipo adecuado. El otro es un atajo, solo se tarda una hora y media, pero está lleno de peligros, precipicios, bifurcaciones desconcertantes y hasta víboras peligrosas que pueden llegar a atacarte. No es un camino imposible pero hay que conocer bien el terreno para llegar sano y salvo a destino. ¿Qué camino tomarías?

Este mismo paralelismo puede hacerse sobre la inversión bursátil, en donde el camino largo y monótono es el largo plazo y el atajo, lleno de desafíos y dificultades es el corto. Analizaremos en la columna de hoy el autoboicot del inversor ansioso, que suele elegir
el camino más corto y peligroso y menosprecia, así, los consejos de los lugareños experimentados; seducido muchas veces por una industria que se arma alrededor del dinero fácil.





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