Dólar, tasas, tarifas y jubilaciones, «precios» sobre los que se esperan certezas










La desdolarización no puede funcionar por decreto. No hay atajos para un país que no confía en su moneda porque comparte el podio de mayor inflación con Venezuela, Zimbabue y Sudán del Sur, y que, por ende, sólo acepta al dólar como única referencia para ahorrar e invertir en el mediano plazo.









































El debate abierto por la ex presidente del Banco Central (BCRA) Mercedes Marcó del Pont contiene, en una segunda capa, un mensaje implícito: la economía debe ser desindexada. La «pesificación» es, de esta manera, una especie de legitimación de la letra chica del acuerdo económico social que Alberto Fernández buscará impulsar para intentar frenar la inercia inflacionaria, que este año superará el 55%, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora el BCRA.

Esa tarea, que corre el peligro de pecar de voluntarismo excesivo y de corto plazo, aparece en momentos en que satélites kirchneristas de «mecha corta», como Juan Grabois (cercano a Cristina Kirchner), empujan políticas de ingresos expansivas, pese a las escasas fuentes de financiación: los márgenes para tomar deuda o postergarla, emitir pesos, o vender bienes estatales son finísimos.

























Otros consejos mejor no tomarlos. «Alberto tiene que seguir con el cepo; es una realidad. Y hay que darle a la maquinita y meter plata en el mercado para que la gente tenga. Hay que crear sí o sí esa máquina de esperanza y hacerla caminar. Después vemos, contamos pesos y devaluaremos», recomendó Roberto Fernández, sindicalista que representa a los colectiveros y hombre de la CGT.

















Entre esos tironeos cualquier propuesta se estrellará con la realidad sin algunas definiciones que se parezcan a un plan de estabilización. Y en ese plan, todos y todas -incluidas las empresas energéticas-, deberán ceder, según advirtió el presidente electo.

Ese plan deberá dar certidumbre sobre cuatro precios. El primero será el dólar. Se descuenta que las restricciones para adquirir la divisa continuarán durante la escasez y mientras un plan exportador arranque. El segundo son las tarifas, donde aparecen versiones contrapuestas. La pregunta es cómo convivirá el plan de Matías Kulfas y Guillermo Nielsen para dar precio a las petroleras y libertad de movimiento a sus dólares para lograr inversiones en Vaca Muerta con la «pesificación» prometida a los consumidores y sin margen para aumentar subsidios.

















El tercer precio es el de la tasa de interés, actualmente en niveles muy elevados. En este caso vale preguntarse, según qué directrices se mueve hoy el BCRA que conduce Guido Sandleris. ¿Las de Alberto Fernández o las de Mauricio Macri?









El cuarto son las jubilaciones, que el año que viene deberían actualizarse por la inflación del último semestre de 2019. Unos días después de que Fernández ganara la elección presidencial apareció un indicio: el procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia recomendó declarar inconstitucional una suba de jubilaciones de 2018. Se abre una puerta -todavía poco clara- para el debate judicial a futuro cercano.

«El acuerdo de precios y salarios es condición necesaria para bajar la dinámica inflacionaria, pero no es suficiente», afirma a
LA NACION, Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go. «Hay que enmarcarlo dentro de un plan con cinco ejes. Ese acuerdo requiere consistencia fiscal y monetaria. Esa consistencia, a su vez, necesita un rápido acuerdo sobre la deuda. Para arreglar la deuda se necesita una señal fiscal. Además se debe tener un esquema cambiario restrictivo mientras tengas escasez de divisas. No podés dejar la flotación libre», detalló.









¿Cómo financiar aquella frase de «poner plata en el bolsillo de los argentinos»? Sin esas certidumbres, no parecen haber soluciones fáciles. «Emisión va a haber y se cobrará impuesto inflacionario. Más impuestos habrá seguro, por las promesas electorales que restringen ajuste de gasto. Finalmente, alguna combinación inteligente de FMI y ‘aporte involuntario’ de acreedores se va a necesitar», afirmó el profesor de la Universidad de San Andrés, José Fanelli.

«El mercado de deuda estará cerrado en medio de la reestructuración. Va a tener que hacer una combinación de aumentos de impuestos como retenciones y Bienes Personales. Otra parte puede emitir, pero va a tener que ajustar en términos reales el gasto público, principalmente salarios del sector público», anticipó Guido Lorenzo, director de la consultora privada LCG.









Antes de esto, Fernández buscará desindexar la economía. No será tarea fácil. «En el análisis hay que separar dinámica de precios y decisiones de inversión. Desdolarizar los precios de bienes transables, como alimentos o importaciones, restringiría más la oferta de dólares y generaría distorsiones de precios relativos difíciles de corregir. Agravaría el desequilibrio externo y podría hacer lo mismo con el déficit fiscal si subsidian tarifas. Habría beneficios de corto plazo positivos para la distribución, pero no serían sostenibles», explicó Fanelli.

«Para desdolarizar los portafolios de inversión juega a favor el cepo. Pero se necesitan alternativas de inversión financiera que resguarden al ahorrista de la inflación porque si no va a aumentar la brecha cambiaria exageradamente y ello repercutirá en los precios. Como no se pueden desarrollar esas alternativas de inversión a corto plazo, no habría que confiar excesivamente en la represión financiera que representa el cepo y cuidarse, por ende, con la emisión. Conclusión, evitar el voluntarismo excesivo con la desdolarización», recomendó el profesor de la Universidad de San Andrés.

Una visión más amplia la dio el economista Eduardo Levy Yeyati ayer en un tuit. «La Argentina necesita exportar y recuperar el peso; los problemas se relacionan: sin moneda no hay financiamiento sano; sin exportaciones no hay moneda estable; la desdolarización financiera gradual es posible, pero no hay atajos». Difícil para un país que está acostumbrado a tomarlos.







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