Coronavirus en Argentina: dos de los condenados por el crimen de Axel Blumberg pidieron la prisión domiciliaria


A 16 años del hecho

Lo confirmó Juan Carlos, padre del joven cuyo secuestro y asesinato marcó un antes y un después en la lucha contra la inseguridad.


Juan Carlos Blumberg (75) y el retrato de su hijo Axel, en su casa de Martínez. (Constanza Niscovolos)

Dos de los condenados por el secuestro y crimen de Axel Blumberg y que aún están detenidos solicitaron el beneficio de la prisión domiciliaria. Lo hicieron a través de sus abogados en el contexto de la pandemia por el coronavirus​, que permitió que varios presos se fueran a sus casas con o sin monitoreo electrónico. El dato fue confirmado a Clarín por Juan Carlos Blumberg, padre de la víctima del hecho ocurrido hace 16 años.

Los solicitantes son los hermanos Díaz. José Jerónimo, alias «El Negro» (39), recibió la pena de prisión perpetua y está alojado en el pabellón 14 de la Unidad 7 de Resistencia, Chaco. Según las confesiones de la banda, «El Negro» fue quien ejecutó a Blumberg de un disparo en la cabeza en un baldío del barrio La Reja de Moreno con un revólver calibre 38.

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El hermano de «El Negro», Carlos Saúl Díaz (33) -era un menor de 17 años al momento del hecho-, fue condenado a 20 años de prisión y está alojado en la Unidad 19 del SPF que es la Colonia Penal de Ezeiza, con un régimen semiabierto para la última etapa de condena.

No declaró en el juicio pero confesó ante los investigadores que estuvo en la captura de Axel, que hizo el segundo llamado extorsivo, que estuvo la noche del tiroteo y que acompañó al «Oso» (líder de la banda) y a su hermano mayor al baldío donde mataron a la víctima. Por otros cuatro secuestros cometidos en 2003 le dieron otros 10 años de prisión, pero la pena se le unificó con la anterior y vence el 9 de abril de 2025.

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En definitiva, sólo cuatro de los miembros de la banda de Martín «El Oso» Peralta que hace 16 años secuestraron y asesinaron a Blumberg continúan detenidos en cárceles federales.

De los 16 imputados que en 2006 tuvo el juicio realizado por el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 de San Martín, 12 fueron condenados y cuatro terminaron absueltos. Pero de esos 12, sólo ocho participaron del hecho de Blumberg y los otros cuatro fueron condenados por otros delitos o por los otros tres secuestros, los de Ana María Nordmann, Guillermo Ortiz de Rosas y Adrián Mondino.

Peralta (38), jefe de la banda, recibió por el crimen de Blumberg reclusión perpetua -la pena más grave del Código Penal-, pero tiene otra condena a 22 años de prisión -unificada con la anterior-, que le impusieron en otro juicio por otros cuatro secuestros de 2003.

«El Oso» empezó a cumplir su condena en el penal de Ezeiza​, pero a fines de 2013 fue trasladado a la Unidad 6 del SPF en Rawson, Chubut, y en la actualidad está en el pabellón 13 de la Unidad 7 de Resistencia, Chaco.

Juan Carlos Blumberg (75) y el retrato de su hijo Axel, en su casa de Martínez. (Constanza Niscovolos)

Juan Carlos Blumberg (75) y el retrato de su hijo Axel, en su casa de Martínez. (Constanza Niscovolos)

Como líder de la banda, Peralta fue considerado el organizador de una asociación ilícita dedicada al secuestro extorsivo.

Si bien no declaró en el juicio, había confesado durante la instrucción. Participó de la captura de Axel el 17 de marzo de 2004, fue el principal negociador de la banda cuando se hacían los llamados extorsivos, conducía el auto blindado la noche del tiroteo con la policía y fue hasta el baldío de Moreno donde tras seis días de cautiverio asesinaron a Blumberg.

Varios coimputados lo señalaron como el responsable de tomar la decisión de matar a Axel porque la madrugada que se frustró el pago del rescate, el joven se intentó escapar de su cautiverio, fue recapturado y les vio las caras.

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Al tener perpetua, ni a Peralta ni a Díaz se les dio ningún beneficio (hasta el momento) y recién podrán empezar a pedir la libertad condicional -no significa que se la otorguen-, tras 20 años presos, en 2024.

Si hubieran sido condenados con las reformas de la denominada «Ley Blumberg», generadas a partir del crimen que ellos cometieron, recién podrían pedir la condicional tras 35 años en prisión.

El cuarto condenado que sigue preso es Sergio Damián Miño (32), quien también era menor en 2004 y está alojado en el mismo pabellón que Peralta de la cárcel federal de Resistencia. Miño cuidó a Axel durante el cautiverio, estuvo la noche del tiroteo y en el momento de la recaptura, cuando Axel intentó huir. Recibió una condena de 18 años de prisión que se le vence el 9 de abril de 2022. Los cuatro condenados que ya están libres con pena cumplida son Mauro Abraham Maidana (32), Analí­a Flores (39), Andrea Mercado (44) y Vanesa «La Colo» Maldonado (33).

Axel Blumberg (23) era el único hijo de Juan Carlos Blumberg (75) y María Elena Usonis (70), y fue asesinado el 22 de marzo de 2004 por una banda que lo había raptado cinco días antes.

El empresario divide su tiempo entre las fábricas textiles que administra y la «Fundación Axel Blumberg por la vida de Nuestros Hijos». Se define como «un fanático del trabajo» y dice que así se mantiene ocupado y entretenido. «Para mí trabajar no es un sacrificio, es una alegría», señala y asegura: «Siempre estoy en acción, de la mañana a la noche. Sábados y domingos no tengo».

El caso

Axel estudiaba ingeniería industrial en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Le faltaba muy poco para recibirse. Aquella noche había vuelto de la facultad y le pidió el auto a su mamá para ir al cine del shopping Unicenter con su novia, Estefanía Garay, que entonces tenía 18 años.

Cerca de las 22, Juan Carlos y María Elena cenaban cuando el teléfono sonó. La que llamaba era la novia de su hijo, preocupada porque Axel todavía no había llegado. “No puede ser. Si salió a las 21.30 y tarda cinco minutos hasta ahí”, respondió Juan Carlos.

Estefanía se asomó al balcón de su casa en Dorrego al 1700, vio el auto de la mamá de Axel estacionado y volvió a llamar a sus padres. Juan Carlos y María Elena fueron hasta ahí.

“Hicimos enseguida la denuncia a la Policía y la Policía nos mandó acá y nos dijo que esperemos el llamado. Así que yo estuve cinco o seis días sentado en ese sillón al lado del teléfono”, recuerda Blumberg, en una entrevista con Clarín.

Un cuadro con un retrato de Axel a los 8 años en el living de la casa de los Blumberg y, de fondo, en la antesala, su foto más conocida. (Constanza Niscovolos)

Un cuadro con un retrato de Axel a los 8 años en el living de la casa de los Blumberg y, de fondo, en la antesala, su foto más conocida. (Constanza Niscovolos)

Lo que vino después es conocido: Axel se había convertido en víctima de un secuestro extorsivo, una modalidad delictiva que explotó después de la crisis de 2001.

Al joven lo raptaron cuando le estaba poniendo el traba volante al auto. Por su rescate pidieron 50 mil pesos, que tras cinco días de negociaciones se convirtieron en 14.500.

El 22 de marzo Blumberg fue a pagar el monto que le exigían los secuestradores a una estación de servicio de Panamericana y Ruta 202, en Don Torcuato. Esperó 40 minutos y nadie se presentó a cobrar. Volvió a su casa y minutos más tarde le dieron la peor noticia: Axel apareció asesinado de un tiro en la cabeza.

Un acto realizado por la Fundación Axel Blumberg en 2018, en homenaje a las víctimas de delitos.

Un acto realizado por la Fundación Axel Blumberg en 2018, en homenaje a las víctimas de delitos.

El crimen de Axel fue el tercero de una ola de secuestros extorsivos, un delito característico de la Argentina post crisis del 2001. Por el caso fueron condenados a prisión perpetua Martín «El Oso» Peralta y José Gerónimo Díaz, los cabecillas de la banda, y otros integrantes recibieron penas de entre 3 y 20 años de prisión. Uno de ellos, Carlos Raúl Díaz, pidió la libertad condicional en 2018 y se la rechazaron. 

Blumberg tenía entonces 59 años y un dolor infinito. Hijo de un padre alemán y una madre lituana, era dueño de una consultora que se dedicaba a la instalación y administración de fábricas, especialmente del rubro textil. A partir del asesinato de su hijo, se convirtió en un emblema de la lucha contra la inseguridad.

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