Copa Libertadores. Boca salió a flote, respiró aliviado y dejó atrás la posibilidad de un duro fracaso












Wanchope Abila anota el tercer gol de Boca Crédito: Mauro Alfieri



Boca respira aliviado. Salió a flote de una situación incómoda y será uno de los protagonistas de los octavos de final por la Copa Libertadores. No por Alianza Lima, el débil rival de anoche que no presentó oposición en la Bombonera, sino por el contexto, ya que dependía de otros. Boca jugó en su estadio y ante su público, goleó por 5-0, pero su mente estuvo durante los 90 minutos atenta a lo que sucedía en San Pablo.





Y desde la casa de Palmeiras llegaron buenas noticias. La información llevó tranquilidad al templo azul y oro, que rugió, sobre todo cuando lo que ocurría a 2230 kilómetros de allí beneficiaba a los de la Ribera. El triunfo de Boca y la caída por 3-1 de Junior en Brasil (con un triunfo se habría clasificado) metieron al xeneize en la siguiente instancia y erradicó el miedo a quedar en el camino en la fase de grupos por primera vez en 24 años. El alivio trasciende al resultado deportivo de este miércoles, y sirve para olvidarse de lo que habría sido un fracaso, con todo lo que eso habría implicado. Nada menos.

Por eso tanta alegría, en la cancha y fuera de ella. En el plantel y en los hinchas, pero también en la dirigencia, que apuesta fuerte a saldar de una buena vez aquella promesa de campaña incumplida de Daniel Angelici en 2011: ganar la Libertadores para “volver a Japón” (aunque este año el Mundial de Clubes será en Emiratos Árabes Unidos).



No es frecuente celebrar así una clasificación para octavos de final. Pero en este caso, el desahogo se justifica. Por eso los abrazos del equipo, del cuerpo técnico, de los hinchas y de los directivos. La situación es similar a las que vivieron San Lorenzo en 2014 y River en 2015, que superaron de manera agónica la etapa de grupos y más tarde hicieron cumbre en América. El deseo de Boca es emular aquellas gestas.





En lo económico, el pasaje a la próxima rueda le reditúa a Boca 750.000 dólares adicionales a lo que ya recibió por la fase de grupos (US$ 1.800.000). Y a eso hay que agregar la recaudación del próximo encuentro como local y los derechos de televisación.




El triunfo permite a Boca relajarse y encarar el amistoso con el combinado de San Luis, el próximo miércoles, con otro semblante. Para celebrar, otra vez y sin mesura, el bicampeonato. Luego quedará a la espera del sorteo de los octavos de final del torneo continental, que se realizará el lunes 4 de junio a las 20. Esa noche, Boca conocerá a su rival en una instancia que tendrá lugar recién después de Rusia 2018. Lo único que hasta ahora se sabe es que por haber quedado segundo de la zona H, la ida de ese cruce se desarrollará en la Bombonera, y que definirá como visitante, en dos fechas que se ubicarán entre el 8 y el 29 de agosto.



Boca respira aliviado. Por la clasificación en sí, y porque junto a ella tiene la convicción de que esto lo catapultar como uno de los favoritos para alzar la Copa Libertadores. Porque en agosto, con Paolo Goltz, Fernando Gago y Darío Benedetto al 100%, más los refuerzos que puedan llegar en el mercado de pases de invierno, el equipo puede ser más fuerte que ahora.

El gran objetivo ahora para los dirigentes es hacer retener a Cristian Pavón, cuyo futuro es incierto. Nadie puede asegurar que después del Mundial el Nº 7, la figura del equipo en este semestre, continará en Brandsen 805. Porque si bien uno de sus máximos anhelos es ganar el trofeo continental, habrá que ver hasta dónde Boca puede hacer frente a una oferta europea que, tarde o temprano, llegará. El de anoche pudo ser sido el último partido del delantero en la Bombonera. Además, en una reunión que tendrán en los próximos días, el DT Guillermo Barros Schelotto y Angelici afinarán el lápiz para dar en el blanco con los próximos refuerzos. Se habla de sumar a un arquero que pelee por el puesto con Agustín Rossi y de un zaguero de primer nivel. El presidente sabe más que nadie que un éxito continental coronaría su gestión y podrá ser, incluso, un factor muy importante en lo nivel político el año próximo, cuando haya elecciones en el club.



La pretemporada le vendrá muy bien también a Carlos Tevez, que si bien anoche mostró lo mejor desde su regreso de China, reconoció estar en deuda (“gracias por tanto, perdón por tan poco”, dijo en plenos festejos en la Bombonera hace ocho días). Las “vacaciones” -así definió su paso por el fútbol chino- en Oriente están pasándole factura. Y el atacante sabe que si no eleva el nivel que exhibe hoy hasta puede perder su lugar entre los titulares, que hasta ahora logró sostener por su experiencia y por la cantidad de lesionados que padeció Boca desde unos meses antes de que él regresara.

El primer paso para Boca era lograr el pasaje a los octavos de final. Luego de perder la Supercopa contra River y de quedarse con la Superliga, era el objetivo tanto para el club como por sus hinchas. La misión, hasta ahora, está cumplida. Y no deja de ser un gran alivio. A Boca le llegó anticipado el segundo semestre.














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