Con el ánimo aplastado, Macri enfrenta cuatro meses complejos y le pide responsabilidad al kirchnerismo


















El Presidente teme por los coletazos económicos de la derrota electoral Fuente: LA NACION – Crédito: Hernán Zenteno

En un fuerte estado de shock y con sus caras desfiguradas, los principales funcionarios del Gobierno reconocieron la durísima derrota que vivieron en las urnas de las PASO, un resultado que -fuera de todos sus pronósticos- dejó al presidente

Mauricio Macri

a unos 15 puntos del kirchnerismo, que cosechó más del 47%.

































El Presidente, que enfrenta ahora un escenario muy complejo para gobernar, apeló varias veces a «la responsabilidad de todos» e interpeló para hacer frente a la nueva coyuntura «especialmente aquellos que han recibido más apoyo en los votos».

Pasadas las 23, el Gobierno llamó a una reunión improvisada a funcionarios y colaboradores de campaña, dentro del búnker de Juntos por el Cambio en Costa Salguero, cuando todos ya se aprestaban a retirarse a sus casas, con el ánimo aplastado por los resultados. Algunos ministros lloraron en las últimas horas. En la Casa Rosada negaron anoche cambios de gabinete.

























«Mañana creo que todos tenemos que ser responsables de explicar qué es lo que queremos hacer. Que no se dañe una economía como la nuestra que está empezando a recuperarse lentamente», dijo Macri anoche en una conferencia de prensa. A su lado se sentó la gobernadora

María Eugenia Vidal

, que no ayer habló públicamente. El candidato a gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillof, superaba los 49 puntos a la medianoche.

















Frente a los micrófonos y con el rostro entumecido estaban también el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el candidato a vicepresidente,

Miguel Pichetto

; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y su segundo, Diego Santilli.


Pesimismo irreversible

Anoche, el pesimismo en el búnker de

Juntos por el Cambio

se fue profundizando a medida que se acercaban los primeros resultados oficiales. Al inicio de la noche Peña habló de «boca de urna truchas» para desestimar los adversos números que circulaban por los grupos de WhatsApp. Pero pronto el oficialismo comenzó a moderar sus expectativas. Las caras se hicieron cada vez más largas y pasadas las 21 ya nadie ocultaba la crudeza de la derrota. Entre los asesores circuló un mensaje para prepararlos para dar la cara por una diferencia sustantivamente mayor a los diez puntos.

















«Catástrofe», «lo veo muy mal», «depresión», comenzaron a admitir los portavoces del Gobierno en el pabellón 5 de Costa Salguero. Los funcionarios nacionales, que en elecciones anteriores pululaban entre los periodistas, no salieron de la carpa «vip» en toda la noche.









El único que habló en el escenario antes de que se conocieran los datos oficiales fue

Horacio Rodríguez Larreta

, que salió pasadas las 21 para hablar de la elección en la Ciudad, en donde ganaba por más de 13 puntos. El jefe de gobierno porteño habló de los «porteños», de los «vecinos» y a agradeció al equipo de Juntos por el Cambio de la Capital Federal. Dijo que la Ciudad «ratificó el apoyo al cambio que impulsa Macri», pero no habló de los resultados nacionales.

Por si la derrota electoral no era suficiente, la publicación de datos para el escrutinio provisorio se demoró más de lo previsto. El Gobierno había puesto todas las fichas en un conteo de votos «ágil» y que tuviera los resultados a las 21, pero los resultados llegaron pasadas las 22. La explicación oficial fue que hasta esa hora no se habían cargado más del diez por ciento de las mesas de Buenos Aires, como había pedido la justicia electoral.









Pasadas las 22, Macri salió al escenario principal junto a Peña, Pichetto, Vidal, Rodríguez Larreta, Santilli y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. «Hemos tenido una muy mala elección y eso nos obliga a redoblar los esfuerzos para octubre», le dijo el Presidente a sus seguidores, que habían poblado tímidamente el pabellón de Costa Salguero.

«Ahora más juntos que nunca», repetían las pantallas gigantes del evento. Los colaboradores del campamento oficialista habían inflado globos -fetiche histórico de Pro- pero nunca los soltaron. «Duele que no hayamos tenido todo el apoyo que esperábamos», dijo Macri y recomendó a sus seguidores ir a dormir.









Fuera de todo libreto y en medio de la fuerte incertidumbre, sola, Carrió tomó el micrófono en el escenario principal para dar un discurso. La diputada dijo que «la mayoría se siente más cómodo con autoritarios y faraones». No estaba previsto que hablara.

Cuando la legisladora terminó y justo cuando se conocían los primeros datos oficiales, Macri empezó a responder preguntas de la prensa. «Vamos a trabajar como siempre en cada tema buscando la mejor solución, pero ya hemos visto que la Argentina tiene un espacio limitado en su capacidad de maniobra, porque es un país que después del default le ha costado tener crédito internacional. La incertidumbre política nos hace daño. No cambia eso por una mala elección. Se pone más sobre el tapete que todos tenemos que ser responsables», dijo el Presidente. No quiso hablar de las medidas económicas ni de gestión que tomará en el corto plazo.

En el Gobierno saben que hoy se enfrentarán a una prueba tan difícil como la de las urnas: la de los mercados. «Tenemos que recorrer un camino mucho más difícil porque en la Argentina se abrían millones de alternativas distintas si se confirmaba lo que el viernes todo el mundo supuso que era un muy buen resultado (cuando subieron las acciones). Esto es algo que nadie esperaba, han fallado todas las encuestadoras», dijo Macri.

«La verdad es que reviso cada noche, antes de irme a dormir, todo lo que hemos hecho estos tres años y medio y estoy convencido que este es el camino correcto. Me duele en el alma que haya habido tantos argentinos que crean que hay una alternativa volviendo a al pasado. Lo que cabe acá es que los que han tenido este respaldo expliquen una alternativa de futuro que ayude a que la elección de octubre se desarrolle en un clima positivo para los argentinos. Es un desafío para todos. El primero soy yo porque soy el responsable de conducir este país», concluyó.







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