Cinco grandes robos que se convirtieron en cinco grandes películas


















Warren Beatty y Faye Dunaway protagonizaron la enorme Bonnie y Clyde, de Arthur Penn

El estreno de
El robo del siglo marca una nueva incursión del
cine en la siempre fructífera idea de retratar en pantalla un recordado
hecho policial. La película de Ariel Winograd, protagonizada por Guillermo Francella y Diego Peretti, da cuenta del plan organizado por Fernando Araujo que tuvo como objetivo el Banco Río de Acassuso, el 13 de enero de 2006. Y con ese largometraje como excusa, repasamos algunos ejemplos de
films que también se dedicaron a representar míticos asaltos a lo largo de la historia.










































1. Bonnie y Clyde

Trailer de la película Bonnie and Clyde, de 1967 – Fuente: YouTube

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La pareja compuesta por Clyde Barrow y Bonnie Parker es una de las más famosas en el mundo de la delincuencia. Con menos de 25 años, ambos comenzaron un viaje delictivo en el que robaron y mataron a decenas de personas a lo largo de Estados Unidos. A mediados de los treinta, con el país sumergido en una situación económica desesperante, ellos se convirtieron en un inesperado símbolo romántico. Debido a su origen humilde y a la implacable serie de asaltos a grandes bancos, muchos comenzaron a verlos como una suerte de Robin Hoods modernos. Las andanzas de la pareja culminaron de manera brutal en mayo de 1934, cuando fueron emboscados por la policía, que abrió fuego sobre ellos sin previo aviso. Esa masacre alimentó aún más su leyenda, coronándolos como la pareja maldita del mundo del delito.

















Luego de algunos intentos por adaptar la vida de los delincuentes (grupo en el que se destaca especialmente
Gun Crazy, film noir de Joseph Lewis que toma algunos elementos de la pareja),
en 1967 Arthur Penn se puso al frente del largometraje definitivo sobre Bonnie y Clyde. Con los protagónicos de
Faye Dunaway y
Warren Beatty,
la película retrata de forma despojada la vida de la pareja, haciendo hincapié en su sexualidad. En el film, Beatty y Dunaway demuestran una química perfecta. Ambos se ponen en la piel de sus respectivos personajes y logran uno de los picos más altos de sus carreras.


Bonnie y Clyde es un largometraje avasallante, y cuando se estrenó fue una verdadera bocanada de aire fresco en el marco de un nuevo Hollywood que se estaba gestando.


















2. El gran golpe

Trailer de El gran golpe – Fuente: YouTube

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En Londres, durante una noche de septiembre de 1971, un equipo de ladrones concretaron un golpe que habían planeado durante meses:
el robo a una sucursal de Lloyds Bank de la calle Baker. La banda liderada por Anthony Gavin alquiló un local que estaba a pocos metros de distancia del banco, y con una paciencia infinita cavó un boquete hasta el sótano donde se encontraban las cajas de seguridad. Mientras la banda concretaba el golpe, sus comunicaciones por radio fueron accidentalmente detectadas por un radio aficionado que dio aviso la policía, pero al no poder identificar en qué banco estaba sucediendo el hecho, los ladrones no fueron interceptados. El grupo cumplió su objetivo, no dejó nada de dinero pero sí numerosos mitos y rumores. El más importante de ellos, es que al momento de violentar las cajas de seguridad encontraron fotos comprometedoras de la Princesa Margarita, y que por ese motivo la Corona británica le exigió a la prensa que no le diera difusión al robo.

En 2008 y sin hacer demasiado ruido se estrenó
El gran golpe, de Roger Donaldson. Si bien nada hacía suponer que podía ser un título destacado, este film fue una de las sorpresas más gratas de ese año. Partiendo del robo de la calle Baker, aunque maquillando algunos hechos, el protagonista aquí es Terry Leather (
Jason Statham), un mecánico que junto a un grupo de hombres de confianza ejecuta el arriesgado golpe. Terry no solo encuentra millones en libras esterlinas, sino también unas fotos que resultan ser su gran recompensa.










3. Tarde de perros

Tarde de perros, un verdadero clásico – Fuente: YouTube

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De los muchos robos a bancos que integran la historia delictiva de Estados Unidos, uno de los más importantes fue el llevado a cabo por John Wojtowicz y Salvatore Naturale. Los ladrones asaltaron en el Chase Manhattan de Brooklyn, y si bien el plan debía durar unos pocos minutos, cuando la policía llegó al lugar los delincuentes se vieron forzados a tomar rehenes. La situación se prolongó durante horas, y muchos curiosos se acercaron al lugar para presenciar la suerte de show improvisado en el que se había convertido el asalto.

A partir del artículo titulado «The Boys in the Bank», el director Sidmey Lumet trazó los lineamientos de

Tarde de perros
, el film basado en esa intensa jornada en la que Wojtowicz y Naturale se atrincheraron en el banco. Según publicó Los Angeles Times en un texto de la época, la idea del robo nació por el deseo de Wojtowicz de pagarle a su pareja una operación de cambio de sexo. Esa versión forma parte de la película, y en la vida real si bien el delincuente fue a la cárcel por su delito, años después cuando el largometraje entró en producción y Wojtowicz cobró por los derechos de la historia, finalmente pudo financiar la costosa operación.

Los setentas fueron un período de enorme esplendor en Hollywood, y
Tarde de perros es un notable ejemplo de eso. Lumet comprendía que la verdadera historia no tenía que ver con el robo al banco, sino con la compleja personalidad de los dos ladrones, que estaban muy lejos de ser el cliché de delincuente que tantas veces habían aparecido en films similares. Las motivaciones de los asaltantes eran complejas, dudaban de cada paso que daban y sufrían el encontrarse en el centro de un crudo show mediático montado alrededor de ellos. Luego de
El padrino 1 y 2,
Al Pacino y
Jon Cazale (uno de los grandes nombres de su generación) volvieron a trabajar juntos en esta obra maestra, que como sucede en
Bonnie y Clyde, concluye de forma desesperanzadora y revelando el cinismo de la época.


4. Plata quemada

Trailer de Plata Quemada – Fuente: YouTube

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Luego de
Cenizas del paraíso,
Marcelo Piñeyro logró una de sus películas más personales y arriesgadas con la adaptación de
Plata quemada, la novela de Ricardo Piglia basada un robo perpetrado por el Nene Brignone, el Cuervo Mereles y el Gaucho Dorda. La historia sucedió en la provincia Buenos Aires, en 1965. En ese año, tres ladrones atacaron a un camión de caudales, mataron a dos policías y huyeron a un departamento de Montevideo con un dinero que debían repartir. Al poco tiempo fueron descubiertos y después de un intenso tiroteo (y como es costumbre en esta lista), los tres murieron a manos de la ley.

Después de una extensa investigación de los hechos, la novela de Piglia se publicó en 1997 entre numerosos premios y reconocimientos. En mayo del año 2000 se estrenó el film protagonizado por
Leonardo Sbaraglia, Eduardo Noriega, Pablo Echarri y
Leticia Brédice. En sus minutos iniciales, la trama se detiene en una intensa escena de tiroteo, en la que los ladrones ejecutan su plan de manera fallida. Pero después de eso, Piñeyro concentra la acción en la compleja relación entre el Nene y el Gaucho (aquí rebautizado como Ángel) y el profundo y sincero amor entre ambos.


Plata quemada es una de las pocas películas argentinas que toma como disparador un robo real, y a partir de ahí construye una historia marcada por el encierro, literal y metafórico, de tres delincuentes que debieron cargar con el infierno de sus pensamientos.


5. Stander

Trailer de la película Stander – Fuente: YouTube

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Andre Stander era un capitán de la policía sudafricana que pronto descubrió que podía ser más prolífico y emocionante llevar una vida en la ilegalidad. Por ese motivo, el policía aprovechaba sus ratos libres para atacar bancos, mientras que luego solía ser él mismo el encargado de llevar a cabo las investigaciones para descubrir la identidad del ladrón. Con el tiempo Stander implementó un aceitado sistema que a finales de los setenta le permitió robar cerca de treinta bancos, hasta que en 1980 fue llevado a prisión. Lejos de terminar sus fechorías, allí conoció a varios presos con los que se dio a la fuga. Sin ningún tipo de moraleja aprendida, Stander y sus nuevos socios comenzaron otra vez a asaltar bancos. Eventualmente el grupo fue apresado, y Stander escapó a Estados Unidos pero murió en un tiroteo contra un escuadrón de policías.

Obsesionado con la historia, Bima Stagg escribió un guion basado en la vida del famoso ladrón, y en 2003 llegó a los cines
Stander. El actor
Thomas Jane fue el encargado de personificar al criminal, un papel que inicialmente quiso rechazar. Para el film, el guionista se entrevistó con antiguos cómplices de Stander y de ese modo pudo plasmar en pantalla detalles y varios aspectos íntimos en la vida del delincuente.







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