Bolsonaro quiere que los migrantes respeten las costumbres brasileñas y sepan cantar el himno
















Bolsonaro, durante la asunción del nuevo comandante de la Armada Fuente: AP


RIO DE JANEIRO.- Como parte de una nueva política exterior que busca “liberarse” de los compromisos asumidos en el marco de organizaciones internacionales, el gobierno de

Jair Bolsonaro

confirmó que retirará a

Brasil

del Pacto Global sobre Migración, medida que ha generado preocupación dentro de Naciones Unidas (

ONU

), donde el país históricamente ha tenido un papel muy activo.





























“Brasil es soberano para decidir si acepta o no migrantes. Quien por ventura venga para aquí deberá estar sujeto a nuestras leyes, reglas y costumbres, y también deberá cantar nuestro himno y respetar nuestra cultura”, resaltó el presidente en su cuenta de Twitter, luego de notificar a la ONU -tanto en Nueva York como en Ginebra-, que la nueva administración brasileña abandonaría el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, ratificado el mes pasado por 152 países en la Asamblea General de la ONU, entre ellos el gobierno brasileño del entonces mandatario Michel Temer.















“No es a cualquiera que dejamos entrar en nuestra casa, ni será cualquiera que entrará a Brasil vía pacto adoptado por terceros. NO AL PACTO MIGRATORIO”, agregó, en mayúsculas, Bolsonaro.















El pacto, que no es vinculante, plantea 23 objetivos para desalentar la migración ilegal, señala formas para proteger a los migrantes, su integración o el envío de regreso a su país de origen. Se trató del primer acuerdo internacional para lidiar con una situación cada vez más grave: el flujo migratorio en el mundo ha aumentado a 260 millones de personas, de las cuales 68,5 millones fueron desplazados por la fuerza; 40 millones en sus propios territorios, 25,4 millones de refugiados en otros países y 3,1 millones con pedidos de asilo, según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados.

Como consecuencia de la crisis humanitaria en Venezuela, en los últimos años unos 130.000 venezolanos han buscado mejores oportunidades en Brasil, a donde la mayoría ingresó por vía terrestre al norteño estado de Roraima. Aunque el tema ha tenido un gran impacto en la política brasileña, Brasil continúa con un número muy bajo de inmigrantes, unos 800.000, de acuerdo a la Policía Federal, o sea apenas un 0,4 % de la población total nacional de 209 millones.











Bolsonaro, en el Club Naval de Brasilia
Bolsonaro, en el Club Naval de Brasilia Fuente: AFP





“Jamás rehusaremos ayuda a quienes la precisen, pero la inmigración no puede ser indiscriminada. Son necesarios criterios, buscando la mejor solución de acuerdo a la realidad de cada país -se justificó Bolsonaro en las redes sociales- La defensa de la soberanía nacional fue una de las banderas de nuestra campaña y será una prioridad de nuestro gobierno. Los brasileños y los inmigrantes que aquí vivan, estará más seguros con las reglas que definiremos por cuenta propia, sin presión del exterior”.

Ya al momento de ser firmado el pacto, el 10 de diciembre, en Marrakech, el designado canciller de Bolsonaro, Ernesto Araújo, había criticado el documento, que calificó como “instrumento inadecuado” para mejor la situación multinacional.








“La inmigración no debe ser tratada como una cuestión global, sino de acuerdo con la realidad y soberanía de cada país”, apuntó Araújo, quien al asumir sus responsabilidades en el Ministerio de Relaciones Exteriores resaltó que “Bolsonaro está liberando a Brasil a través de la verdad” y se comprometió a “liberar la política exterior” brasileña.

Por medio de un comunicado, la ONU expresó su frustración ante el distanciamiento de Brasil, uno de sus miembros más involucrados siempre en las negociaciones internacionales y que ha participado activamente en las misiones de paz mundiales. “Es siempre lamentable cuando un país se desvincula de un proceso multilateral, en especial de uno que respeta tanto las especificidades nacionales”, subrayó el organismo, donde suscitó sorpresa la velocidad de la decisión del nuevo gobierno.

En diciembre, cinco países -Estados Unidos, Hungría, Israel, la República Checa y Polonia- votaron en contra del Pacto Mundial sobre Migración y otros 12 (entre ellos, Chile) se abstuvieron. El acuerdo fue duramente criticado por políticos de derecha europeos, que están en contra de la recepción de inmigrantes africano o de Siria.

Curiosamente, en el caso de Brasil, hay muchos más migrantes brasileños repartidos por el mundo -poco más de 3 millones- que migrantes internacionales en Brasil. “Son compatriotas que muchas veces pasan por dificultades, sea en Europa, Estados Unidos, Japón y otras partes. El Pacto Global sobre Migración consolida y refuerza los derechos de las personas, incluidos los más de 3 millones de brasileños que viven afuera, para no ser discriminadas por ser migrantes”, resaltó Camila Asano, coordinadora de la organización defensora de los derechos humanos Conectas.

Ya en la campaña electoral, Bolsonaro también había cuestionado el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, firmado en 2015 por 184 países, entre ellos Brasil, aduciendo-erróneamente- que limitaba la soberanía brasileña sobre la Amazonía. Indicó que si no conseguía que se modificara, Brasil también lo abandonaría, como lo hizo el gobierno estadounidense de Donald Trump.

















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