Arranca el lunes CGT sus contactos con el establishment y apura al Gobierno por un plan pospandemia


El encuentro del lunes se hará mediante videoconferencia y contará con la participación de la denominada “mesa chica” de la CGT, que en los hechos tiene a su cargo la gestión cotidiana de la central obrera a falta de reuniones de su Consejo Directivo. Para los gremialistas sentar al FCE será una forma de resumir expresiones patronales distintas –en algunos casos, contradictorias en cuanto a sus intereses- y habilitar un mecanismo de consulta a otros foros empresarios.

Como adelantó Ámbito esta semana la iniciativa se discutió el lunes en la reunión de un puñado de sindicalistas en la sede del gremio de estatales UPCN. Aunque estuvo ausente Héctor Daer, uno de los cotitulares de la CGT –se aisló preventivamente por un caso de coronavirus en su entorno de colaboradores, y ayer mismo se supo que su contacto más próximo había dado negativo a un test- les había adelantado a sus pares el tenor de los contactos con los sectores empresarios y la idea de avanzar con las reuniones más formales.

Mientras Daer asume en privado que el Gobierno se acoplará más temprano que tarde a los cónclaves de modo de instrumentar, finalmente, una mesa tripartita de gestión de la crisis, otros dirigentes se declararon hasta ahora más escépticos de esa voluntad de los funcionarios. Incluso, varios de ellos insistieron el lunes en quejarse por una supuesta indiferencia del Ejecutivo a la dirigencia sindical.

Esa diferencia también expone un sutil tironeo en la “mesa chica” de la CGT por la cercanía respecto de Alberto Fernández. El jefe de Sanidad y cotitular de la central corre con la ventaja de haber sido aliado estrecho del Presidente en la creación del Frente Renovador. De ahí que sus gestiones directas con el mandatario despiertan recelos.

Más allá de algunos chispazos internos toda la jefatura de la CGT espera por un llamado formal del Gobierno para el demorado acuerdo económico y social. La convocatoria tripartita que formó parte de los ejes de campaña del Frente de Todos quedó sumida en tinieblas con la pandemia pero para los gremialistas sería una herramienta clave para planificar el poscoronarivus.

En privado los dirigentes se esperanzan con la posibilidad de que la renegociación de la deuda prospere en los términos previstos por el Ejecutivo. En ese caso dan por hecho que habrá un excedente presupuestario que no irá destinado al pago a los acreedores que Alberto Fernández prometió utilizar para el relanzamiento de la economía. La gestión de esos fondos teóricos será eje de los encuentros pautados por la CGT con empresarios.



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